En el corazón de la Universidad de Buenos Aires, una pesadilla inimaginable se hizo realidad para una estudiante. Bombardeada con mensajes anónimos cargados de odio visceral, su vida fue destrozada por el acoso implacable de ‘incels’, varones consumidos por el resentimiento y la misoginia. Hoy, su valentía ilumina la oscuridad de este caso que indigna a toda la nación.
Infierno Virtual: El Testimonio de una Víctima Incel
Con voz temblorosa pero firme, la joven relata el calvario que transformó su existencia. Todo comenzó cuando Federico J. y Gaspar O. D., compañeros de la Facultad de Ciencias Exactas, descubrieron su perfil en OnlyFans. Lo que siguió fue una campaña de acoso sistemático, una crueldad calculada que la llevó al borde del abismo.
“Ya no es fuera de la facultad, grupos de humor negro, donde se habla de las chicas o donde hay ataques. Me pareció que era más importante y tenía que intervenir la facultad”
El 8 de mayo de 2023, un mensaje directo marcó el inicio de una pesadilla. “Una consulta. ¿Te podría hacer una propuesta diferente?”, le escribieron. Tras responder, la propuesta fue obscena y degradante: “Yo estudio en Exactas, en un tiempo libre que tengo, nos podríamos ver en el baño inclusivo y me hacés una paja”. La víctima, indignada, advirtió que denunciaría el hecho.
La respuesta del acosador fue aún más agresiva: “Chau, Gaspar”, le respondió, tal vez, intuitiva. “Chau, boluda histérica, chupame bien la pija”, contestó el joven del otro lado. “A partir de ese momento, empieza a borrar todos los mensajes”, recordó, reviviendo el terror de ese instante.
El 7 de noviembre, otro acosador le preguntó si seguía “ofreciendo servicios sexuales”. Los mensajes se volvieron más perturbadores: “Yo hoy paso por Ciudad Universitaria y si querés tagui, me avisas” y “Yo necesito descargar semen”. La amenaza final heló su sangre: un “sacrificio ceremonial japonés marcado por el empalamiento con una espada”. La misoginia desenfrenada había alcanzado un punto de no retorno.
El anonimato como arma: la impunidad en la era digital
Escudados en perfiles falsos y mensajes encriptados, los acosadores actuaron con impunidad, creyendo que el anonimato los protegería. Pero la jueza Alejandra Provitola, con implacable determinación, rastreó la identidad de los responsables gracias a la colaboración de OnlyFans, desenmascarando su cobardía.
UBA en Alerta: ¿Qué está haciendo la universidad?
Tras perder un bolso con medicamentos, la joven buscó ayuda en un grupo de alumnos, pero solo encontró burlas sobre su salud. Esta experiencia la impulsó a presentar una queja al Programa Por la Igualdad de Género de la universidad, alertando sobre la peligrosidad de estos chats misóginos. ¿Qué medidas concretas ha tomado la UBA desde entonces? ¿Son suficientes para proteger a sus estudiantes?
“Hay docentes que pudieron haber visto cosas mías en los grupos. Ellos sabían muy bien lo que estaban haciendo, sabían que me estaban humillando, porque escribir lo que escribían y que cualquiera lo puede ver, es humillante”
Las secuelas imborrables: una vida en pausa
El acoso implacable obligó a la joven a abandonar OnlyFans y sus estudios universitarios, truncando sus sueños y ambiciones. Pero el daño más profundo fue emocional: ataques de pánico, depresión, alienación y un profundo resentimiento hacia su propia identidad como mujer. Sus sueños se desvanecieron bajo el peso del odio incel, marcándola de por vida.
“Volví a tener ataques de pánico, de a poco fui dejando de ir a la facultad, me volví bastante pesimista, a sentir depresión, a sentir que no pertenezco a los espacios de interés por ser mujer. Empecé a sentir un resentimiento a ser mujer porque no puedo trabajar y estudiar de lo que me gusta, le empecé a tener miedo a los hombres
¿Quiénes son los Incel y por qué odian tanto?
Los ‘incels’ (célibes involuntarios) son varones resentidos que culpan a las mujeres por su falta de contacto afectivo o sexual. Su ideología tóxica, alimentada por la frustración y el resentimiento, se manifiesta en discursos de odio y misoginia que encuentran eco en espacios virtuales, a menudo amparados en el anonimato y la retórica de la ultraderecha conservadora. En Argentina, esta subcultura ha encontrado un terreno fértil para propagar su veneno.
¿Cómo se manifiesta esta ideología en la sociedad argentina? ¿Qué papel juega la masculinidad tóxica en la propagación del acoso y la misoginia? ¿Cuáles son las posibles soluciones legales y sociales para combatir el acoso incel?
Justicia en Marcha: El Juicio que Podría Cambiarlo Todo
Federico J. y Gaspar O. D. enfrentan ahora la justicia. Gaspar O. D. se encuentra bajo prisión domiciliaria, acusado también de intimidación pública por amenazar con una escopeta a estudiantes “K” en otro grupo de Telegram. El juicio en el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de Buenos Aires representa una oportunidad crucial para visibilizar la problemática del acoso incel y sentar un precedente en la lucha contra la impunidad.
Un Llamado Urgente a la Acción
La historia de esta estudiante de la UBA es un grito desgarrador que exige justicia y acción. No podemos permitir que el acoso incel siga destruyendo vidas. Es hora de:
- **Denunciar el acoso:** Si has sido víctima o testigo, no te quedes callado. Denuncia ante las autoridades competentes.
- **Buscar ayuda:** Si necesitas apoyo psicológico o legal, contacta con organizaciones especializadas en la lucha contra la violencia de género.
- **Compartir este artículo:** Ayuda a difundir la historia de esta estudiante y a crear conciencia sobre el problema del acoso incel.
- **Firmar la petición:** Únete a nuestra campaña para exigir a las universidades y plataformas digitales que tomen medidas más contundentes contra el acoso.
- **Donar:** Apoya a organizaciones que trabajan en la prevención y el tratamiento del acoso y la violencia de género.
Juntos, podemos construir una sociedad más segura y respetuosa, donde la misoginia y el odio no tengan cabida. La valentía de esta joven debe inspirarnos a actuar con determinación y solidaridad. Su historia es un faro de esperanza en la lucha contra la oscuridad incel.