¿Quién no recuerda a Toti Ciliberto? Una sombra de tristeza cubre hoy el mundo del espectáculo argentino tras su partida a los 63 años. Pero, ¿cómo olvidar al humorista que conquistó los corazones del público en *VideoMatch*? Su legado perdurará en cada sonrisa que provocó y en cada recuerdo que atesoramos.
“Estoy destrozado”, Larry de Clay, amigo y compañero de escenario.
El último adiós a un grande: Toti Ciliberto, más allá del humor
La noticia, confirmada por Larry de Clay, ha conmovido a la comunidad artística y a sus seguidores. La inesperada partida de Toti, a causa de una hemorragia interna seguida de un paro cardíaco, ha dejado un sabor amargo en quienes lo conocieron y admiraron.
Toti Ciliberto fue mucho más que un simple humorista. Fue un artista completo, un hombre carismático y un ser humano excepcional. Su *talento innato para la comedia*, su capacidad para conectar con el público y su generosidad en el escenario lo convirtieron en uno de los referentes del humor argentino. Su legado trasciende la pantalla y se instala en el corazón de quienes disfrutaron de su arte.
De profesor de gimnasia a estrella de VideoMatch: Un giro inesperado
Nacido en San Martín, Toti Ciliberto inició su camino en el mundo del espectáculo de manera inesperada.
Tras ejercer como profesor de educación física y probar suerte en el teatro alternativo, su vida dio un giro radical cuando Marcelo Tinelli lo convocó para sumarse al elenco de *VideoMatch* en 1992. Fue allí donde encontró la masividad y el reconocimiento del público.
¿Su secreto? Su cuerpo parecía diseñado para el sketch, su rostro para la comedia y su voz para el absurdo. Toti se entregó por completo a su personaje, creando situaciones hilarantes y personajes inolvidables.
Se disfrazó, gritó, improvisó, cayó al suelo y fue blanco de bromas pesadas, siempre con una sonrisa en el rostro y una energía arrolladora.
Su éxito en *VideoMatch* lo catapultó a la fama, convirtiéndolo en uno de los humoristas más queridos de la televisión argentina.
En 1997, tuvo la oportunidad de conducir su propio ciclo, *Adivina adivinador*, donde interpretaba a un hilarante Riquelme. También participó en películas como *Vivir intentando*, *Brigada explosiva: misión pirata* y *Cuatro de copas*.
La lucha interna y el camino hacia la redención: Un testimonio de esperanza
Detrás de la sonrisa y el humor desbordante, Toti Ciliberto libraba una dura batalla interna. En una entrevista reveladora con Gastón Pauls, confesó haber luchado contra una fuerte adicción a la cocaína. “*Estuve muy comprometido con una adicción fuerte y fue muy difícil*”, reconoció con valentía.
La fama y el éxito exacerbaron su adicción, llevándolo a vivir una doble vida: en cámara, el humorista incansable; detrás, el hombre roto. *”Lloraba y consumía al mismo tiempo”*, reveló.
Sin embargo, Toti encontró la fuerza para salir adelante gracias al apoyo de su familia, sus hijos y su exmujer. Y, sobre todo, gracias a la fe.
¿Su salvación? La espiritualidad. Dejó las drogas, abandonó los excesos y comenzó a dar testimonio en encuentros religiosos. *”Si no me sacaba el Señor, yo nunca hubiera salido de ahí”*, admitió años después. Su historia de superación se convirtió en un ejemplo de esperanza para aquellos que luchan contra las adicciones.
El renacer artístico y el compromiso social: Un nuevo sentido
Tras superar sus adicciones, Toti Ciliberto renació como artista y como ser humano. Volvió a la pantalla en *La peluquería de don Mateo* y encontró un nuevo sentido en el teatro comunitario.
Se sumó al proyecto pedagógico de Pepe Soriano y ofreció clases gratuitas de actuación en un espacio de Tigre.
“‘*Más que actuar, les enseñaba a estar bien consigo mismos*'”, contó uno de sus alumnos. Toti utilizaba su experiencia personal para inspirar a otros, transmitiéndoles valores como la perseverancia, la humildad y la importancia de creer en uno mismo.
También encontró en la música otro canal de expresión. Con su banda *Toti y los Cilibertos*, recorría escenarios del interior con un show híbrido: rock, humor y testimonio. En cada presentación, compartía su historia de vida, transmitiendo un mensaje de esperanza y superación.
Un legado de alegría y esperanza: El recuerdo imborrable de Toti Ciliberto
La vida de Toti Ciliberto fue una tragicomedia con final esperanzador. Supo encontrar el humor en los momentos más difíciles y transformar su dolor en un mensaje de esperanza para los demás. En sus últimos años, priorizaba la palabra justa a la ovación y vivía con menos, pero en paz.
Su familia lo recuerda como un hombre nuevo: recuperado, transformado, sereno. Lo lloran sus hijos, sus alumnos, sus amigos de toda la vida. También lo llora un país que, por años, lo invitó a sus hogares cada noche, sin saber que del otro lado del televisor había alguien que luchaba por no apagarse.
Hoy, despedimos a Toti Ciliberto con tristeza, pero también con gratitud. Su legado perdurará en cada sonrisa que provocó, en cada enseñanza que transmitió y en cada corazón que tocó. *Adiós, Toti. Gracias por hacernos reír, por hacernos reflexionar y por inspirarnos a ser mejores personas*.
Murió un comediante. Quedó un testigo.
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