El Senado Argentino, cuna de la democracia, fue profanado con un homenaje a Horacio Losito, exmilitar manchado por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura. Enmarcado en la Semana de Malvinas, este acto provocó una ola de repudio e ira justificada, reabriendo las heridas del pasado y desafiando la política de memoria y derechos humanos del país. ¿Cómo puede la Argentina, que tanto ha luchado por justicia y verdad, honrar a un criminal de lesa humanidad? ¿Qué mensaje enviamos a las víctimas, a sus familias, a nuestra sociedad?
El Homenaje de la Infamia: Una Afrenta a la Memoria
Bajo el grotesco disfraz de conmemorar la gesta de Malvinas, el Senado sirvió de escenario para blanquear la figura de Losito, un represor condenado por delitos aberrantes. Utilizar la memoria de nuestros héroes de Malvinas, jóvenes valientes que lucharon por la soberanía, para limpiar el prontuario de un criminal es un insulto a su memoria y a la dignidad de nuestra nación. La sangre de los inocentes aún clama justicia.
La ceremonia contó con la presencia de Nicolás Kasanzew (director de Gesta de Malvinas del Senado), Daniel Abate (director de Cultura de la Cámara Alta) y Marcelo Cinto Courtaux (Responsable de Relaciones Parlamentarias, hijo de un represor condenado). Esta reunión de nombres no es una coincidencia; es una señal de la vergonzosa connivencia entre sectores del poder político y aquellos que buscan resucitar el terrorismo de Estado. Las víctimas gritan en silencio, mientras el eco de las botas militares resuena en los pasillos del poder.
Durante el homenaje, Losito se atrevió a recordar su participación en la guerra y a citar las arengas de Aldo Rico, otro personaje siniestro de nuestra historia. Lejos de mostrar arrepentimiento, reafirmó su ideología autoritaria y su desprecio por los derechos humanos. “Y recuerden: si tienen frío en los pies, el mejor lugar para calentarlos es el vientre de un inglés”, relató con una frialdad escalofriante. Esta frase, digna de un verdugo, revela la vileza de su alma y la profundidad de su maldad.
El homenaje a Losito no es solo una bofetada a la memoria de las víctimas, es un escupitajo en la cara de la justicia y una traición a los valores fundamentales de nuestra sociedad.
Horacio Losito: Un Prontuario Manchado con Sangre
Para dimensionar la gravedad de este homenaje, debemos recordar el historial criminal de Horacio Losito. Su carrera militar comenzó en Corrientes en 1973, y pronto se sumergió en el Operativo Independencia, la antesala del plan sistemático de exterminio de la dictadura. En 1976, ya en el área de inteligencia del Regimiento de Infantería 9, se convirtió en un engranaje clave de la maquinaria represiva. Sus manos se tiñeron de sangre, sus actos dejaron cicatrices imborrables en la memoria de nuestro pueblo.
Losito participó activamente en secuestros, torturas y asesinatos de militantes políticos, estudiantes, sindicalistas y todo aquel considerado “subversivo”. Sus crímenes no quedaron impunes: en 2009, fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad. En 2011, recibió la pena máxima de prisión perpetua por su rol en la Masacre de Margarita Belén, un símbolo del terrorismo de Estado. En 2023, sumó una nueva condena a 25 años. Cada condena es un grito de justicia, un eco de las voces silenciadas por la dictadura.
A pesar de sus múltiples condenas, Losito gozó de privilegios inaceptables. Desde abril de 2020, cumplía prisión domiciliaria, hasta que en diciembre de 2023 el Tribunal Oral Federal (TOF) de Resistencia le otorgó la libertad condicional. Esta decisión, que generó un repudio generalizado, fue revocada por la Cámara de Casación Penal, pero revela las persistentes dificultades para garantizar el cumplimiento efectivo de las condenas por crímenes de lesa humanidad. La impunidad sigue siendo una sombra oscura que amenaza nuestra democracia.
Internas de Gobierno y la Reivindicación de Represores: Un Juego Peligroso
El homenaje a Losito destapó una olla a presión dentro del propio gobierno. En enero, el ministro de Defensa, Luis Petri, había ordenado su baja del Ejército, una medida celebrada por los organismos de derechos humanos, pero criticada por los defensores de la “memoria completa”. Cecilia Pando, ferviente apologista de los represores, calificó la decisión de Petri como un acto propio de gobiernos kirchneristas. La grieta se extiende, la memoria se desdibuja.
La interna se agudizó cuando Petri despidió al director de Derechos Humanos del Ministerio, Lucas Miles Erbes, quien había desmantelado equipos de investigación sobre el accionar de las Fuerzas Armadas en la última dictadura. Su cese fue interpretado como un intento de calmar las aguas, pero no evitó el tsunami. La verdad se sacrifica en el altar de la conveniencia política.
Desde el Senado, las críticas a Petri fueron feroces. “Vano intento, ningún tinterillo puede separar del Ejército argentino a un héroe de la Patria”, exclamó Kasanzew durante el homenaje, en medio de una ovación. Estas palabras desafían la autoridad del ministro y reivindican a Losito como un héroe. La impunidad se viste de patriotismo, la historia se reescribe con sangre.
Losito no es el único represor reivindicado. El oficialismo también impulsó homenajes a figuras señaladas por violaciones a los derechos humanos, como el capitán Pedro Giachino, el primer militar caído en Malvinas. A pesar de que su cuadro fue retirado del Concejo Deliberante de General Pueyrredón tras revelaciones sobre su participación en centros clandestinos de detención, funcionarios de Defensa como Guillermo Madero, continúan homenajeándolo. Los héroes se mezclan con los verdugos, la memoria se diluye en la niebla del olvido.
¿La Memoria en Peligro? Un Llamado a la Acción
El homenaje a Horacio Losito y la reivindicación de otras figuras nefastas son parte de una estrategia negacionista que busca reescribir la historia y justificar el terrorismo de Estado. Esta estrategia, impulsada por sectores minoritarios pero influyentes del gobierno, pone en jaque los avances logrados en materia de memoria, verdad y justicia. No podemos permitir que la impunidad avance, que el olvido se instale en nuestra sociedad. Debemos resistir, alzar la voz y defender la memoria de las víctimas.
- Firma la petición para exigir la derogación del homenaje a Horacio Losito.
- Contacta a tus representantes políticos para expresar tu repudio y exigir acciones concretas.
- Participa en las movilizaciones y actos de memoria para honrar a las víctimas del terrorismo de Estado.
- Difunde este artículo en tus redes sociales para que más personas se informen y se movilicen.
Como Lucía Paredes, los invito a no callar, a denunciar estas injusticias y a trabajar juntos para construir un futuro en el que los derechos humanos sean una realidad para todos y todas. La memoria es nuestro escudo, la verdad nuestra espada. ¡No permitamos que el pasado se repita!