Europa se encuentra en una encrucijada, donde la búsqueda de la paz parece paradójicamente impulsada por un incremento armamentístico sin precedentes. El gasto militar se dispara, mientras una ‘Coalición de los Dispuestos’ liderada por el Reino Unido y Francia busca consolidar una fuerza que, en lugar de disipar las tinieblas de la guerra, podría estar alimentándola. La pregunta que debemos hacernos no es si estamos ante una genuina ‘fuerza de paz’, sino si nos enfrentamos a la consolidación de una maquinaria bélica diseñada para lucrar a costa de la sangre.
La ‘Coalición de los Dispuestos’: ¿Un déjà vu de Irak en Ucrania?
Bajo el liderazgo de Keir Starmer, el Reino Unido ha forjado la ‘Coalición de los Dispuestos’, una alianza estratégica destinada a sostener el apoyo militar a Ucrania. Integrada por unos treinta países europeos, con el respaldo activo de la Unión Europea y la OTAN, esta coalición evoca inevitablemente la fuerza multinacional que George W. Bush lideró en la guerra de Irak en 2003. Este paralelismo no es casual; refleja una estrategia de intervención que podría tener consecuencias similares.
Actualmente, más de doscientos técnicos militares de todo el mundo trabajan en la definición de los detalles de la iniciativa más ambiciosa de la coalición: la creación de una potencial fuerza de mantenimiento de la paz encargada de salvaguardar la seguridad de Ucrania en sus fronteras con Rusia. No obstante, esta iniciativa se enfrenta a incertidumbres, costos excesivos y la falta de respaldo unánime del bloque, además de depender de la aprobación de Donald Trump. Estos obstáculos revelan la fragilidad de la iniciativa y sugieren que los intereses ocultos podrían prevalecer sobre la voluntad declarada.
El rol de Keir Starmer y el SAFE
La ambición de liderazgo de Starmer se enfrenta a obstáculos significativos. Si el gobierno británico no suscribe un pacto de seguridad con Bruselas, las empresas armamentísticas del Reino Unido, junto con las de Estados Unidos y Turquía, quedarían excluidas del programa ‘Acción de Seguridad para Europa’ (Security Action for Europe-SAFE), un fondo de defensa dotado con más de 160 mil millones de dólares. Esta suma, aunque considerable, representa solo una fracción del plan general de rearme impulsado por el Consejo Europeo, estimado en casi 900 mil millones de dólares. La exclusión de estas empresas no es solo un precio a pagar por la ambición de liderazgo, sino una clara señal de que los intereses económicos están por encima de la seguridad colectiva.
Macron y el ‘Friendshoring’: Un rearme con sello europeo
Emmanuel Macron, principal aliado británico, impulsa una iniciativa basada en el ‘friendshoring’, priorizando las ‘compras europeas’ para fomentar la inversión en la industria de defensa del continente ante el repliegue militar de Estados Unidos. Esta estrategia, aparentemente destinada a fortalecer la autonomía europea, en realidad es una forma encubierta de proteccionismo que beneficia a unos pocos a expensas de la seguridad global.
Las empresas de la industria de defensa británica están presionando al gobierno de Starmer para que firme un ‘acuerdo de asociación’ con la Unión Europea, incluyendo la aceptación de más inmigrantes y la apertura de los derechos de exclusividad en materia de pesca, temas que Londres ha evitado hasta ahora. Estas presiones confirman que la ‘Coalición de los Dispuestos’ esconde intereses económicos y políticos que van más allá de la mera defensa de Ucrania.
En este contexto, las empresas armamentistas emergen como las grandes beneficiadas. La alianza entre Volodímir Zelenski, los gobiernos de la coalición europea y los fabricantes de armamentos genera beneficios exponenciales incluso antes de que se definan los próximos pasos en Ucrania. Este lucrativo negocio, más que una consecuencia inevitable de la geopolítica, es el verdadero motor de la guerra.
El auge del negocio bélico: Acciones en alza tras el anuncio de la ‘Coalición’
El 3 de marzo, tras el anuncio de la nueva alianza contra Moscú, las acciones de multinacionales como Thales, Dassault Aviation, BAE Systems, Leonardo y Rheinmetall se dispararon. Este aumento no es una simple coincidencia del mercado, sino una prueba irrefutable de que la guerra es un negocio lucrativo.
La guerra contra Rusia, alimentada por el temor a su supuesta expansión y motivada por intereses económicos, justifica un aumento del gasto militar que trasciende el conflicto en Ucrania y se proyecta a largo plazo. Estamos ante el inicio de una nueva era de armamentismo global, donde la oportunidad de construir un mundo más seguro y pacífico se ve eclipsada por la búsqueda de beneficios económicos.
¿Hacia una escalada sin fin?
La ‘Coalición de los Dispuestos’ plantea serias dudas sobre el futuro de la seguridad global. En lugar de ser una respuesta necesaria a la amenaza rusa, podría ser una provocación que alimenta la espiral de la guerra. La historia nos enseña que las alianzas militares, independientemente de sus intenciones, a menudo conducen a conflictos mayores. Por lo tanto, la creación de esta supuesta ‘fuerza de paz’ es una estrategia para perpetuar la guerra contra Rusia y beneficiar a las empresas armamentísticas. Es crucial que la sociedad civil participe en el debate sobre las verdaderas intenciones detrás de las políticas internacionales y sus implicaciones económicas, exigiendo transparencia y responsabilidad a los líderes políticos.