El gobierno argentino ha intensificado su estrategia de ajuste fiscal en marzo, priorizando el cumplimiento de las metas establecidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta decisión configura un escenario con ganadores y perdedores, donde la reducción significativa en los subsidios y la inversión en obra pública buscan compensar el aumento del gasto previsional. ¿Quién paga la cuenta de este ajuste?
Subsidios bajo la lupa: los recortes que duelen
Para entender la magnitud del ajuste, es clave analizar los números. Según estimaciones de Analytica, el gasto primario creció un 4,5% real, impulsado por un aumento del 22,2% en jubilaciones y pensiones. Sin embargo, para equilibrar las cuentas, el gobierno aplicó un fuerte ajuste en subsidios, que se desplomaron un 50% interanual, alcanzando los 300.000 millones de pesos en marzo. La inversión en obra pública también sintió el impacto, con una contracción del 27%.
El ajuste no se limitó a subsidios y obra pública. Los programas sociales sufrieron una caída del 41,3%, y el gasto en personal público se redujo en un 7,5%. En contraste, las asignaciones familiares y las transferencias a las provincias mostraron cierta recuperación, aunque en el caso de las provincias, este crecimiento se debe en parte a una base de comparación muy baja. De hecho, si observamos los datos mensuales, los giros a las gobernaciones cayeron más de un 11%.
En el primer trimestre de 2025, el gasto primario acumulado creció un 11% en términos reales, mientras que el gasto en jubilaciones se disparó un 28,6%. En el otro extremo, los subsidios económicos se recortaron en un 53,4% y la obra pública en un 46,4%. Estos datos, elaborados por Analytica a partir de información oficial, muestran el alcance del ajuste fiscal.
Fórmula jubilatoria: ¿una bomba de tiempo?
Un informe del Iaraf pone el foco en la fórmula jubilatoria, que ejerce presión sobre el gasto público. El Iaraf advierte que el gasto en jubilaciones, que representa el 40% del gasto total, podría crecer un 11% real en 2025, luego de haber sido la principal variable de ajuste el año anterior. “Tras un comienzo de año en 2024, con bajas reales significativas en el gasto en jubilaciones y pensiones contributivas, el nivel de gasto se estabilizó después del cambio en la movilidad”, señala el informe.
El Iaraf proyecta que el gasto en jubilaciones y pensiones contributivas crecerá a un ritmo más lento en la segunda mitad del año, cerrando diciembre con una suba del 3,5% respecto a diciembre de 2024. En números, esto significa que el gasto ascendería a 49 billones de pesos en moneda de febrero de 2025, un incremento real del 11% respecto al año anterior.
“Tras un comienzo de año en 2024, con bajas reales significativas en el gasto en jubilaciones y pensiones contributivas, el nivel de gasto se estabilizó después del cambio en la movilidad”, señala el informe del Iaraf sobre la fórmula jubilatoria.
Provincias en la mira: transferencias bajo la lupa
Las transferencias automáticas a las provincias mostraron un incremento interanual del 14,0% en términos reales en marzo, aunque sufrieron una caída mensual del 11,7%. Analytica señala que esta caída mensual es común en marzo, pero en 2025 fue más pronunciada que en años anteriores, la mayor desde marzo de 2020 (afectado por la pandemia). El restablecimiento de los certificados de exclusión de anticipo de IVA y Ganancias para ciertos contribuyentes de importación es una de las causas.
El IVA y Ganancias son los impuestos clave que financian los recursos coparticipables, representando el 60,5% y el 34,8% respectivamente. Si bien la recaudación del IVA creció un 5% interanual (ajustado por inflación), ambos impuestos sufrieron una caída mensual significativa: el IVA un 8,7% y Ganancias un 16,2%, influenciada por factores estacionales y la resolución mencionada.
El otro lado de la moneda: el aumento de las transferencias no automáticas
Las transferencias no automáticas a las provincias, por otro lado, experimentaron un aumento real del 224,4% interanual en marzo. Este incremento se debe principalmente al aumento del 214% en las transferencias para gastos corrientes, que representaron el 95,8% del total de las transferencias no automáticas. Las transferencias para gasto de capital también crecieron (1.307% interanual), aunque sus niveles siguen siendo históricamente bajos.
En el acumulado de enero a marzo de 2025, las transferencias discrecionales mostraron un aumento del 329,0%. Las transferencias corrientes crecieron un 335,4% interanual, mientras que las de capital aumentaron un 186,6%. El cumplimiento de la Medida Cautelar 1864/2022 explica en parte este aumento en las transferencias corrientes, representando casi el 40% de las transferencias totales.
ATN: ¿a quién le toca la lotería?
Las provincias de Buenos Aires, San Juan, Santa Fe y Neuquén fueron las que recibieron los montos más altos en Asignaciones Transitorias de Necesariedad (ATN): $10.000 millones, $4.000 millones, $4.000 millones y $4.000 millones, respectivamente. En el acumulado, las ATN mostraron un incremento real del 282,6% interanual en el primer trimestre de 2025.
Politikón Chaco, consultora especializada en finanzas provinciales, señala que “con los resultados de marzo, el primer trimestre 2025 cerró con envíos no automáticos por $ 511.733 millones, presentando un alza del 328,3% real contra igual período de 2024″. Sin embargo, advierten que “si bien el crecimiento respecto a 2024 es elevado, dado el impacto de la base comparativa, se trata igualmente del segundo peor trimestre de los últimos 20 años”.
El FMI y la hoja de ruta del ajuste
Mantener el superávit fiscal es un pilar fundamental de la política económica del gobierno argentino y clave para la negociación con el FMI. El ajuste implementado en marzo, con recortes en subsidios y obra pública, es una señal del compromiso del gobierno con el equilibrio fiscal exigido por el organismo internacional.
Sin embargo, este ajuste tiene un impacto directo en la economía y en la calidad de vida de la población. La reducción de subsidios puede traducirse en aumentos de tarifas de servicios públicos, golpeando el bolsillo de los hogares. La menor inversión en obra pública puede afectar la infraestructura y el empleo. Es crucial que el gobierno evalúe cuidadosamente los costos y beneficios de sus políticas, buscando un equilibrio entre la austeridad fiscal y la protección de los sectores más vulnerables.
El ajuste fiscal es una medida compleja que busca la estabilidad macroeconómica y el cumplimiento de los compromisos con el FMI. Sin embargo, implica sacrificios y puede tener efectos negativos en la actividad económica. La gestión de esta situación requiere un equilibrio entre la austeridad y la protección de los más vulnerables.
Más allá de los números: ¿qué futuro nos espera?
El ajuste fiscal en Argentina es un camino lleno de desafíos y posibles escenarios. ¿Cómo impactará en la desigualdad social? ¿Cuáles son las alternativas para mitigar sus efectos negativos? ¿Qué papel jugarán las provincias en este contexto? Estas son algunas de las preguntas clave que debemos hacernos para entender el futuro del país.
Es fundamental que la sociedad civil, los expertos y los líderes políticos se involucren en un debate constructivo sobre las políticas económicas y sociales que necesita Argentina. Solo así podremos construir un futuro más justo y sostenible para todos.