El aire se podía cortar con un cuchillo. En el ambiente flotaba una mezcla de nerviosismo y expectativa. Papucho, con el corazón latiéndole a mil por hora, finalmente se había decidido a dar el paso. Después de meses de miradas furtivas y sonrisas tímidas, estaba a punto de confesarle su amor a Gabriela.
La escena, un barcito tranquilo iluminado por luces cálidas, parecía sacada de una película romántica. Amigos y conocidos, cómplices silenciosos, observaban desde la distancia, conteniendo la respiración. Papucho tomó aire, la miró a los ojos y soltó las palabras que tanto había ensayado.
“Gabriela, desde que te conocí, mi mundo cambió por completo. Me enamoré de tu sonrisa, de tu inteligencia, de tu forma de ser. ¿Quisieras ser mi novia?”
Un silencio sepulcral invadió el lugar. Gabriela, con los ojos humedecidos, tomó la mano de Papucho. La tensión era palpable. Todos esperaban el clásico “sí” que coronaría la escena con un beso de película. Pero la respuesta de Gabriela fue todo menos predecible.
Con una serenidad que nadie esperaba, Gabriela respondió:
La Respuesta Inesperada
“Papucho, eres una persona maravillosa y te aprecio muchísimo. Pero… ¡me voy a mudar a Australia la semana que viene!”
El bar estalló en un murmullo confuso. La sorpresa era generalizada. La respuesta de Gabriela, si bien no era un rechazo directo, dejaba claro que una relación en ese momento era imposible. La desilusión en el rostro de Papucho era evidente, pero intentó disimularla con una sonrisa forzada.
¿Cómo reaccionará Papucho ante esta inesperada noticia? ¿Intentará mantener el contacto a la distancia o dejará que este amor se diluya con los kilómetros?
¡Déjanos tu comentario! ¿Qué opinas de la respuesta de Gabriela? ¿Alguna vez te has encontrado en una situación similar?