La pobreza en Argentina no cede, pese a los datos oficiales que muestran una mejora. Las cifras maquillan una realidad social donde la vulnerabilidad económica sigue siendo moneda corriente para millones de personas. Un espejismo estadístico que contrasta con el hambre, la falta de acceso a la salud y la educación, y la desesperanza de un futuro mejor.
El relato oficial vs. la cruda realidad
El gobierno de Javier Milei celebra una supuesta reducción de la pobreza, impulsada por la estabilización de la inflación. Sin embargo, organizaciones sociales y expertos advierten que este descenso es un espejismo, producto de una medición sesgada y una apreciación cambiaria insostenible. La realidad es que la pobreza sigue siendo un flagelo que afecta a gran parte de la población argentina.
“Los datos del INDEC muestran una mejora, pero no reflejan la verdadera situación de la pobreza en Argentina. La gente sigue sufriendo, no tiene para comer ni para pagar los servicios básicos”, afirma Juan Grabois, referente social.
La gestión de Milei se adjudica la baja en la pobreza a su “lucha contra la inflación” y a la “estabilidad macroeconómica”. La Casa Rosada aprovecha para criticar a la gestión anterior, culpándola de la situación de pobreza de mediados de 2024.
La consultora Equilibrium elaboró un informe en el cual afirma que, si bien la inflación ha mostrado una desaceleración, la mejora no es homogénea ni generalizada. “Los datos muestran una desaceleración de la caída, pero la caída continúa”, señala el informe.
INDEC: ¿Números que maquillan la pobreza?
La metodología del INDEC para medir la pobreza es cuestionada por diversos especialistas. La encuesta permanente de hogares solo abarca los aglomerados urbanos, dejando de lado la población rural, donde la pobreza suele ser más acentuada. Además, la medición se basa únicamente en los ingresos declarados por los hogares, sin tener en cuenta otros factores como el acceso a la vivienda, la salud y la educación.
Según un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), “la metodología del INDEC subestima la pobreza, ya que no considera la pobreza multidimensional”. El informe señala que, si se tienen en cuenta otros factores como el acceso a la salud y la educación, la pobreza en Argentina supera el 50%.
“Es posible que en la medición de INDEC se haya exagerado la suba en la pobreza de comienzos de 2024, así como también se exagerará la baja ocurrida en el segundo semestre” – Leopoldo Tornarolli, investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata.
Historias de vida: la pobreza tiene rostro
Más allá de las estadísticas, la pobreza en Argentina tiene rostro. Son los jubilados que no pueden comprar sus medicamentos, los niños que no tienen acceso a una alimentación adecuada, las familias que viven en condiciones precarias.
“Tengo 70 años y cobro la mínima. No me alcanza para nada. Tengo que elegir entre comprar comida y comprar mis remedios”, relata María, jubilada.
La realidad social en Argentina sigue siendo preocupante. La pobreza multidimensional, la inseguridad alimentaria y la falta de acceso a servicios básicos son problemas que persisten y afectan a millones de personas.
Argentina partida: radiografía de la desigualdad
El economista Alfredo Serrano Mancilla alerta sobre la creciente polarización social en Argentina. La clase media desaparece y una gran parte de la población se encuentra en una situación de vulnerabilidad, cercana a la pobreza. Los “casi pobres” tienen ingresos ligeramente superiores al umbral de pobreza, pero viven en condiciones precarias y enfrentan dificultades para acceder a bienes y servicios básicos.
Un llamado a la acción: propuestas para un futuro sin pobreza
La lucha contra la pobreza requiere de políticas públicas integrales que aborden las causas estructurales de la desigualdad. Es necesario mejorar la calidad de la medición de la pobreza, fortalecer las políticas de protección social y generar un modelo de desarrollo económico más inclusivo y sostenible.
- Promover la creación de empleo de calidad y la distribución equitativa de la riqueza.
- Garantizar el acceso a la salud, la educación y la vivienda para todos los argentinos.
- Fortalecer las políticas de protección social para los sectores más vulnerables.
- Combatir la evasión fiscal y la corrupción.
- Promover la participación ciudadana en la elaboración de políticas públicas.
Es crucial que el gobierno, los empresarios, los sindicatos y la sociedad civil trabajen juntos para construir un futuro más justo y equitativo para todos los argentinos. La lucha contra la pobreza no es solo una cuestión económica, sino también un imperativo ético y moral.