En el mundo de la tecnología, donde la obsolescencia programada reina suprema, hay historias que nos recuerdan que la lealtad y la perseverancia aún existen. Esta es la historia de una GTX 780 Ti, una tarjeta gráfica que desafió al tiempo y a su casero, para llegar a un épico upgrade, una historia tan loca que solo en el mundo de los videojuegos podría suceder.
El principio del fin (y el comienzo de una leyenda)
Comencemos por el principio, o mejor dicho, por el fin. Nuestro protagonista, un jugador anónimo de Reddit, vio como su setup completo era tirado a la calle por su casero, tras finalizar su contrato de arrendamiento. Una escena digna de una película de terror, pero solo queda un elemento en pie, la tarjeta gráfica, una GTX 780 Ti, heroína de esta épica historia.
La GTX 780 Ti, lanzada en 2013, en su momento fue una bestia. 699 euros por la opción de jugar en 1440p en configuraciones ultra, una verdadera joya tecnológica para la época. Pero el tiempo pasa, las tecnologías evolucionan, y nuestra heroína se había quedado atrás, aunque esto no era para lamentar en su momento, ya que le quedaba una vida útil tremendamente extensa.
A partir de ahí, nuestro protagonista se armó de valor y de un presupuesto limitado y construyó su setup alrededor de esa única pieza. ¡La perseverancia ante todo!
Once años de fidelidad inquebrantable
Once años. Una década y un año con la misma tarjeta gráfica. El testimonio de la tenacidad de un jugador dedicado y de la calidad perdurable de un hardware de época. Debemos recordar que esta tarjeta gráfica no sólo se ha enfrentado al paso del tiempo, sino también a los diferentes y nuevos juegos del mercado.
A lo largo de once años, esta GTX 780 Ti ha sido testigo silencioso de innumerables victorias, derrotas, rages y momentos inolvidables en el mundo virtual. Ha procesado millones de polígonos, ha generado texturas impresionantes, y ha mantenido una tasa de frames bastante estable durante una extensa década.
Pensad en ello. La mayoría de nosotros cambiamos nuestros equipos cada 2 o 3 años. Incluso algunos cada año, para los que pueden permitirse ese lujo. ¿Alguien podría igualar esos once años de gloria?
En el proceso, ha resistido numerosas actualizaciones de drivers, caídas de sistema, subidas y bajadas de tensión. Es una auténtica campeona.
El merecido retiro y el salto a la nueva generación
Pero todo lo bueno llega a su fin, o mejor dicho, a su jubilación. Tras once años, la GTX 780 Ti ha decidido retirarse honrosamente. No sin antes brindar momentos inolvidables a su dueño.
En su lugar, entra la nueva generación: una tarjeta gráfica RTX 4000. Un salto cuántico en la tecnología, con ray tracing y otras funcionalidades que ni la GTX 780 Ti pudo soñar. Nuestra protagonista se enfrenta a una tecnología con la que ni siquiera tuvo la oportunidad de soñar.
El contraste es impresionante, aunque podemos imaginar que el ray tracing, sin ir más lejos, le debe de haber maravillado.
Imaginemos esa escena: de la oscuridad y los píxeles toscos a la claridad brillante del ray tracing, a la fluidez y la velocidad. Ha de haber sido todo un espectáculo.
El legado de una leyenda
La historia de la GTX 780 Ti y su dueño es mucho más que un simple cambio de tarjeta gráfica. Es un testimonio de la lealtad, la resiliencia, y la capacidad de encontrar la alegría en los lugares más inesperados.
Es un recordatorio de que incluso en el vertiginoso mundo de la tecnología, hay espacio para la nostalgia y el cariño por aquellos gadgets que nos han acompañado durante largos periodos de tiempo. ¡Larga vida a la GTX 780 Ti, una leyenda en el mundo del hardware!
Y vosotros, ¿cuánto tiempo habéis aguantado con vuestra tarjeta gráfica antes de jubilarla? ¡Contadnos vuestras experiencias en los comentarios!