La guerra ha estallado en la derecha argentina. Javier Milei, con una audacia que roza la imprudencia, desafía a Mauricio Macri en su propio terreno, buscando aliados en el PRO y dinamitando la coalición que lo llevó al poder. ¿Traición o pragmatismo? En esta nota, te revelamos los secretos de una ruptura anunciada.
¿Macri, el traidor? Radiografía de un resentimiento
Mauricio Macri, herido en su ego, no ha dudado en criticar la gestión de Javier Milei, apuntando especialmente a Karina Milei, la hermana todopoderosa del Presidente. Sus palabras, cargadas de veneno, revelan un resentimiento profundo. ‘En el Gobierno le tendrían que decir ‘gracias’ al PRO por tanta generosidad’, declaró recientemente, como si reclamara un trono que siente que le pertenece.
Pero, ¿qué hay detrás de este ataque furibundo? ¿Un genuino interés por el futuro del país, o una simple rabieta de un líder desplazado? Desde el entorno de Milei no dudan en calificarlo de ‘despechado’. ‘No entendió nada’, sentencian, dejando claro que la paciencia con el ex presidente se ha agotado.
Milei contraataca: Operación seducción en el PRO bonaerense
Lejos de amilanarse, Milei ha lanzado una ofensiva sin precedentes: seducir al PRO de la provincia de Buenos Aires, el distrito clave, ignorando por completo a Macri. Una jugada audaz, que busca fortalecer su base de apoyo y consolidar su poder, dejando al ex presidente en el rol de espectador.
Desde el círculo íntimo de Milei minimizan el apoyo de Macri y ensalzan la lealtad de figuras como Cristian Ritondo y Diego Santilli. ‘Mauricio está dedicado a cuidar la Ciudad: los que realmente nos brindaron su apoyo incondicional fueron Cristian y Diego’, afirman fuentes cercanas al presidente, marcando territorio y dejando claro quiénes son los aliados estratégicos.
Guerra sin cuartel en la Ciudad: LLA desafía al PRO en su bastión
Pero la ambición de Milei no se detiene en la provincia. El lanzamiento de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires, con Manuel Adorni como punta de lanza, es una declaración de guerra en toda regla. El objetivo es claro: arrebatarle al PRO su bastión histórico y demostrar que el proyecto libertario tiene alcance nacional.
Karina Milei, en un gesto provocador, lideró una foto frente a la Jefatura de Gobierno porteño, con los candidatos libertarios blandiendo la motosierra, símbolo del ajuste fiscal. Un mensaje contundente: ‘Vamos por todo’, sentencian desde LLA.
Las críticas al PRO porteño son feroces: ‘En la Ciudad no estamos de acuerdo con el crecimiento exponencial de los impuestos y de la planta estatal, ellos creen en un Estado presente y nosotros venimos con la motosierra’, afirman desde el gobierno libertario, dejando al descubierto las diferencias ideológicas irreconciliables.
El futuro de la derecha: ¿implosión o reconfiguración?
¿Estamos ante el fin de la alianza entre LLA y el PRO? ¿O ante una jugada estratégica para redefinir el liderazgo en la derecha argentina? La respuesta es incierta, pero una cosa es segura: la relación entre Milei y Macri está herida de muerte.
En este contexto de caos y ambición desmedida, una pregunta resuena: ¿serán capaces de superar sus diferencias y construir un futuro juntos, o la guerra de egos terminará destruyendo el espacio de la centroderecha? El tiempo, implacable, dará la respuesta. Pero, mientras tanto, la política argentina se convierte en un espectáculo fascinante y peligroso, donde las traiciones y las estrategias se entrelazan en una danza macabra.