Masayoshi Son no es solo un inversor; es una fuerza de la naturaleza que redefine los límites de la audacia en Silicon Valley y Tokio. Con una trayectoria marcada por ganancias espectaculares y pérdidas que harían temblar a cualquier otro, Son se juega el todo por el todo en una apuesta multimillonaria por la inteligencia artificial (IA). Esta jugada podría catapultarlo al panteón de los visionarios o precipitarlo al abismo financiero.
Masayoshi Son: Un visionario en el mundo de la IA
La historia de Masayoshi Son es una de riesgo, intuición y ambición desmesurada. Desde su encuentro fortuito con Jack Ma que resultó en una inversión de 20 millones de dólares en Alibaba, hasta su audaz apuesta por Arm Holdings, Son ha demostrado una habilidad única para anticipar el futuro tecnológico. Sin embargo, su camino no ha estado exento de obstáculos: el descalabro de WeWork y las pérdidas masivas del Vision Fund son recordatorios de que incluso los visionarios más audaces pueden tropezar.
Un encuentro en la Casa Blanca que marcó su ambición
En los albores de la segunda administración Trump, la presencia de Masayoshi Son en la Sala Roosevelt sorprendió a muchos. Acompañado por figuras prominentes como Larry Ellison de Oracle y Sam Altman de OpenAI, Son anunció una inversión sin precedentes de 500.000 millones de dólares para la construcción de Stargate, un proyecto faraónico destinado a consolidar el liderazgo de Estados Unidos en el campo de la IA.
Con una declaración audaz dirigida al entonces presidente Trump, Son proclamó: ‘Este es el comienzo de una edad de oro para Estados Unidos’, dejando claro que su apuesta por la IA estaba intrínsecamente ligada a la agenda política del momento. Esta afirmación, lejos de ser una simple formalidad, reflejaba la confianza inquebrantable de Son en su visión y su capacidad para moldear el panorama tecnológico global.
El auge y caída de WeWork: Una lección aprendida
El Vision Fund de Son, que gestiona un impresionante capital de 100.000 millones de dólares, experimentó pérdidas significativas en 2022, alcanzando la cifra de 27.000 millones de dólares. El caso de WeWork, la startup de espacios de trabajo compartidos, se erige como un claro ejemplo de sus inversiones fallidas, obligando al fondo a devaluar activos por valor de 14.000 millones de dólares.
Arm Holdings: El resurgimiento de un gigante
Tras un período de incertidumbre, el diseño de chips británico Arm Holdings se ha convertido en la tabla de salvación de Son. Después de que SoftBank excluyera a Arm de la bolsa en 2016, su regreso al Nasdaq en septiembre de 2023 marcó un punto de inflexión. La capitalización bursátil de Arm se disparó, proporcionando a SoftBank una inyección de capital fresco para financiar sus ambiciosos proyectos.
La intuición como brújula: El ‘olor a animal’ de Masayoshi Son
Son se distingue por su enfoque de inversión basado en la intuición. Su famoso ‘olor a animal’ describe su habilidad para identificar el potencial disruptivo de un emprendedor y su idea en cuestión de minutos. Esta capacidad, combinada con su audacia para tomar decisiones rápidas, ha sido fundamental en muchos de sus éxitos, aunque también ha contribuido a algunos de sus mayores fracasos. La línea que separa la genialidad de la imprudencia es, a menudo, muy delgada.
Anthony Tan, cofundador de Grab, recuerda una negociación con Son en la que este le lanzó una oferta difícil de rechazar: ‘Si coges mi dinero, bien por mí, bien por ti. Si no lo haces, no es tan bueno para ti’. Esta anécdota revela la determinación y el poder de persuasión de Son, quien utiliza su carisma y su influencia para lograr sus objetivos.
El futuro incierto: ¿Éxito o fracaso en la era de la IA?
La gran interrogante que planea sobre la apuesta de Masayoshi Son por la IA es su viabilidad a largo plazo. La aparición de ‘DeepSeek’, una empresa china que ha desarrollado un modelo de IA comparable o superior a los de OpenAI a un costo significativamente menor, ha cuestionado las creencias tradicionales sobre la relación entre el rendimiento y el costo de los modelos de IA.
Sin embargo, Son se mantiene firme en su convicción. Él cree que la creciente demanda de IA generará una necesidad insaciable de energía e infraestructura, incluso si los modelos de IA se vuelven más eficientes. Para Son, la infraestructura es clave, y está dispuesto a invertir billones de dólares para construirla.
Son prevé que, en una década, las soluciones impulsadas por la IA reemplazarán entre el 5% y el 10% del PIB mundial. ‘No debería asustarte gastar unos cuantos billones de dólares si con ello se obtienen entre 9 y 18 billones al año’, afirma, desafiando la lógica convencional de la eficiencia y el ahorro.
La apuesta de Son por la IA es, sin duda, arriesgada y ambiciosa. Su historial demuestra que su capacidad para anticipar tendencias y su valentía para asumir riesgos pueden llevarlo al éxito o al fracaso. Solo el tiempo dirá si esta inversión multimillonaria desafiará la lógica y consolidará a Masayoshi Son como uno de los inversores más audaces y visionarios de la historia.