¿Te imaginas escuchar el destino de una batalla en código morse? Marcia Marchesotti, oficial de radio en el buque mercante Río Cincel durante la Guerra de Malvinas, lo vivió en carne propia. El 12 de junio de 1982, el sonido del código morse irrumpió en la cabina: “La lucha ahora es cuerpo a cuerpo”. En ese instante, el horror la invadió. Esta es la historia de una mujer que, desde el silencio de su cabina, escuchó la guerra y luego guardó silencio durante décadas.
El llamado del mar: Una vocación temprana
Nacida en una familia naval, Marcia creció respirando la brisa salada y escuchando historias de travesías marítimas. Cuando la Escuela Nacional de Náutica abrió sus puertas a las mujeres, Marcia vio la oportunidad de seguir su vocación. Dejó atrás su sueño de ser azafata y se embarcó en una carrera en la Marina Mercante, un territorio inexplorado para las mujeres en ese entonces.
En la Escuela Nacional de Náutica, Marcia, junto a otras mujeres, desafió los estereotipos y luchó por la igualdad. Se adaptó a las normas de una institución dominada por hombres, demostró su capacidad y se ganó el respeto de sus compañeros. Esos años de sacrificio forjaron su carácter, preparándola para los desafíos que vendrían.
Rumbo a Malvinas: Un viaje inesperado
El 2 de abril de 1982, mientras navegaba en el Río Cincel, Marcia recibió la noticia: su destino no era Estados Unidos, sino las Islas Malvinas. La guerra había comenzado y, como oficial de radio, debía cumplir su deber. La incertidumbre y el miedo se entrelazaron con un fuerte sentimiento de patriotismo, impulsándola a seguir adelante.
Con tan solo 22 años, Marcia se convirtió en los oídos de la guerra. En la soledad de la cabina de radio, escuchaba los mensajes que llegaban del frente, transmitía órdenes y noticias, siendo el único contacto entre los soldados en las islas y el continente. A través del código morse, sentía el pulso de una contienda que se libraba a kilómetros de distancia.
“Fue una sorpresa y una gran responsabilidad. No dudé. Sabía que era mi deber estar ahí”
El peso del silencio: Una frase que lo cambió todo
En Malvinas, cada día era una mezcla de rutina y angustia. Marcia escuchaba las noticias en código morse, transcribía los boletines y los compartía con la tripulación, conscientes de que cada palabra podía ser la última. El sonido de las explosiones y las sirenas se convirtieron en la banda sonora de su experiencia.
El 12 de junio, dos días antes de la rendición, una frase resonó en la radio: “La lucha ahora es cuerpo a cuerpo”. El horror la invadió. Vio en su mente los rostros de los jóvenes soldados que había visto embarcar en el Río Cincel, llenos de esperanza y temor. La guerra se había convertido en una realidad brutal.
Al regresar a Buenos Aires, Marcia se encontró con una sociedad que parecía querer olvidar la guerra. El silencio se convirtió en su refugio durante décadas, guardando en lo profundo de su alma los recuerdos imborrables de aquellos días.
Romper el silencio: Un reconocimiento tardío
Durante años, Marcia se dedicó a su familia, a su carrera como abogada y a su pasión por el mar. Pero el eco de Malvinas siempre resonó en su interior. En 2022, su historia fue incluida en el libro “Malvinas, 40 años”, impulsándola a romper el silencio y compartir su experiencia con el mundo.
El testimonio de Marcia es un homenaje a la valentía de las mujeres que contribuyeron a la defensa de la patria durante la Guerra de Malvinas. Es un reconocimiento a los héroes anónimos que cumplieron su deber sin esperar aplausos. Es una reivindicación de la memoria, para que nunca olvidemos que Malvinas es parte de nuestra identidad como nación.
Hoy, Marcia Marchesotti sigue navegando por los mares y por los senderos de la memoria, compartiendo su historia. Su voz, antes un susurro en la cabina de radio, ahora resuena con fuerza, recordándonos que la valentía se mide en silencios rotos y verdades reveladas.
Si te ha conmovido la historia de Marcia, te invitamos a compartirla en tus redes sociales y a investigar más sobre el papel de las mujeres en la Guerra de Malvinas. Puedes encontrar más información en el libro “Malvinas, 40 años”.