¿Es La Plata un polvorín a punto de estallar? La caída de Iván Tobar, líder de la UOCRA local, ha desatado una tormenta de violencia y ha puesto al descubierto las feroces disputas internas en el gremio de la construcción. Desde amenazas con armas hasta un brutal ataque a un hospital, la ciudad vive horas de asedio. Descubra los detalles de esta trama explosiva que combina poder sindical, venganza y una justicia que busca poner fin a la impunidad.
La Caída del Zar Tobar: Un Imperio en Escrutinio
La detención de Iván Tobar, lejos de ser un incidente aislado, es la culminación de una serie de investigaciones que lo señalan por actos de violencia y amenazas. Inicialmente, su caída se produjo por un video de 2021 donde un grupo enmascarado exhibía un arsenal y lanzaba advertencias. Pero el verdadero golpe llegó cuando el fiscal Juan Martín Petit Bosnic solicitó su captura por delitos mucho más graves: intento de homicidio, robo a mano armada y daños agravados, todo esto en su papel de instigador del despiadado ataque al hospital de Camino Belgrano y 508.
El juez Eduardo Silva Pelossi, tras un minucioso análisis de las pruebas presentadas por el fiscal, validó la detención. La investigación revela que Tobar habría azuzado a un grupo de al menos 50 individuos, todos vinculados a la UOCRA La Plata, para tomar por asalto el hospital. Los atacantes, armados con palos, hierros, machetes, hachas y armas de fuego, embistieron contra rivales con quienes mantenían viejas rencillas. El saldo de este acto de barbarie: varios heridos, algunos al borde de la muerte.
Gonnet Bajo Ataque: El Hospital como Campo de Batalla
El ataque al hospital de Gonnet no solo dejó heridos físicos, sino también cicatrices emocionales profundas en las víctimas y en toda la comunidad. Fernando Sacconi, uno de los damnificados, fue salvajemente golpeado, apuñalado y vejado. Cristian “El Volador” Camilleri, otro de los blancos, sufrió cortes, heridas de bala y múltiples excoriaciones. Manuel Alejandro Ramos y Juan Roberto Arcajo también fueron alcanzados por la furia de los agresores, pero lograron sobrevivir gracias a la ayuda de terceros. La brutalidad y la saña empleada por los atacantes generaron una ola de repudio en la sociedad platense.
Las imágenes del hospital profanado, junto con los escalofriantes relatos de las víctimas, inundaron los medios de comunicación y las redes sociales, desatando una ola de indignación generalizada. La comunidad, aterrada y furiosa, exigió justicia y medidas urgentes para restaurar la seguridad en la ciudad, convertida en un polvorín.
La Dinastía Tobar en la Mira de la Justicia
Pero la investigación no se detuvo en Iván Tobar. Sus hijos, Santiago y Rodrigo Tobar, también cayeron en la red de la justicia tras ver denegada su solicitud de exención de prisión. Ahora enfrentan cargos por “tentativa de homicidio agravada por la premeditación y el uso de armas de fuego”, en concurso con “daño agravado”. Las sospechas apuntan a que los hijos de Tobar jugaron un papel clave en el asalto al hospital, lo que agrava aún más la situación del clan familiar.
La detención de los herederos de Tobar revela la existencia de una organización familiar dedicada a la violencia y el crimen. La justicia ahora tiene la tarea de desentrañar el grado de participación de cada uno y determinar las responsabilidades que les corresponden en esta oscura trama.
UOCRA al Rojo Vivo: Lucha de Poder y Venganza
La caída del clan Tobar ha provocado un terremoto interno en la UOCRA La Plata. La detención de su líder y sus hijos ha desatado una encarnizada lucha por el poder, sacando a la luz las profundas divisiones entre las facciones del gremio. Mientras algunos celebran la caída de Tobar como una oportunidad para limpiar la organización y erradicar la violencia, otros se mantienen fieles al líder caído y denuncian una persecución política.
La interna en la UOCRA La Plata no es un fenómeno nuevo. Durante años, el gremio ha sido escenario de sangrientos enfrentamientos entre grupos rivales que se disputan el control de los negocios y los beneficios que otorga el poder sindical. La detención de Tobar y su familia amenaza con exacerbar aún más estas tensiones y desatar una nueva ola de violencia.
Blindaje en los Estadios: ¿Solución o Parche?
En respuesta a la gravedad de los hechos, el Ministerio de Seguridad de la Nación, liderado por Patricia Bullrich, emitió la Resolución 411/2025, prohibiendo el acceso a los estadios de todo el país a 15 barras bravas de Gimnasia y Estudiantes. En la lista negra figuran Iván Tobar, Cristian “El Volador” Camilleri (jefe de la barra de Gimnasia), Santiago Tobar, Rodrigo Tobar y otros miembros de la UOCRA La Plata y de las facciones más violentas de los clubes platenses.
Si bien esta medida busca prevenir nuevos actos de violencia y garantizar la seguridad en los estadios, no faltan las críticas. Algunos argumentan que la prohibición de acceso a los estadios es solo un paliativo que no aborda el problema de fondo y que, incluso, podría tener el efecto contrario, incentivando a los violentos a buscar otros escenarios para sus sangrientos enfrentamientos.
Justicia contra la Impunidad: La Última Esperanza
El caso del clan Tobar pone de manifiesto la imperiosa necesidad de fortalecer el rol de la justicia y garantizar la lucha contra la impunidad. Es fundamental que la investigación judicial avance con rapidez y transparencia, y que se apliquen las penas máximas a los responsables de los actos de violencia y las amenazas. La sociedad platense, cansada de la impunidad, exige justicia y espera que este caso marque un antes y un después en la lucha contra la violencia sindical.
La detención de Iván Tobar y su familia es un paso importante, pero no suficiente. Es hora de investigar a fondo las estructuras de poder que permitieron que estos actos de violencia se perpetraran durante tanto tiempo. Es fundamental desmantelar las redes de complicidades y garantizar que todos los responsables rindan cuentas ante la justicia, sin importar su posición o poder.
Este caso nos invita a reflexionar sobre el papel de los sindicatos en la sociedad y la necesidad de promover una cultura de paz y respeto. Los gremios deben ser espacios de defensa de los derechos de los trabajadores, no campos de batalla donde la violencia y la ambición desmedida campan por sus anchas. La sociedad platense merece vivir en paz y seguridad, y la justicia tiene la obligación de garantizarlo.