¿Está el faro de la ciencia estadounidense a punto de apagarse? Más de 1.900 miembros de las academias científicas de EE. UU., la élite de sus disciplinas, han lanzado una advertencia contundente: la administración Trump está llevando a cabo un “ataque sistemático contra la ciencia”. No es solo una crítica, es un grito desesperado ante el desmantelamiento de un sistema que antes era la envidia mundial.
Un sistema en crisis: El ‘SOS’ de la comunidad científica
En una carta abierta dirigida al pueblo estadounidense, estos científicos no se andan con rodeos: “Tenemos creencias políticas diversas, pero nos une la defensa de la independencia de la investigación científica. Enviamos este SOS como una advertencia clara: el sistema científico del país está siendo destruido”. ¿Cómo hemos llegado a este punto, donde la política amenaza con derribar los pilares del conocimiento?
El impacto de esta situación trasciende las fronteras de EE. UU. Siendo el país responsable de una cuarta parte de la inversión mundial en ciencia y tecnología, su papel en el avance del conocimiento global es innegable. El debilitamiento de su sistema científico podría tener consecuencias catastróficas para la humanidad, afectando desde la investigación de enfermedades hasta la lucha contra el cambio climático. ¿Estamos preparados para afrontar un futuro con menos ciencia?
Las armas de la administración Trump: Censura, manipulación y recortes
La carta de los científicos acusa directamente a la administración Trump de emplear la censura, la manipulación y los recortes como principales herramientas de este ataque sistemático. “La Administración está imponiendo la censura, destruyendo nuestra independencia”, denuncian. “Está utilizando órdenes ejecutivas y amenazas financieras para manipular qué estudios se financian o publican, cómo se comunican los resultados y qué datos pueden ser accesibles para la población”. ¿Es este el precio de la ideología sobre la evidencia?
¿En qué áreas se siente más esta manipulación? En temas críticos como el cambio climático, la seguridad de las vacunas y la economía, donde la administración bloquea investigaciones sobre temas “que considera cuestionables, o cuyos resultados no le agradan”. Este control ideológico no solo asfixia la innovación, sino que pone en peligro la salud pública y el bienestar de la sociedad. ¿Estamos permitiendo que la política dicte la verdad científica?
Voces de la ciencia alzan la voz: Premios Nobel y referentes internacionales se unen a la denuncia
La gravedad de la situación ha movilizado a figuras prominentes de la ciencia a nivel mundial. Entre los firmantes de la carta se encuentran nombres de la talla de Françoise Barré-Sinoussi, ganadora del Nobel de Medicina por descubrir el virus del sida; Reinhard Genzel, Nobel de Física por detectar el agujero negro en el centro de nuestra galaxia; y Harvey J. Alter, Nobel de Medicina por el descubrimiento del virus de la hepatitis C. La presencia de estos referentes subraya la universalidad de la preocupación por el ataque a la ciencia en Estados Unidos.
Científicos españoles de renombre como Joan Massagué, director del brazo científico del Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering, Ginés Morata, genetista, y Esteban Domingo, virólogo, ambos miembros de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense, también se han sumado a esta denuncia. Sus testimonios reflejan la alarma que se ha extendido por la comunidad científica internacional.
“El desarrollo científico de todo el mundo puede sufrir muchísimo. Esto es un asalto de la sinrazón al mundo de la razón” – Ginés Morata
Ginés Morata, visiblemente indignado, califica las acciones de la administración Trump como un “asalto de la sinrazón al mundo de la razón”. Esteban Domingo, por su parte, lamenta la ruptura con el pasado de Estados Unidos, un país que “era un ejemplo que se está echando a perder por una persona”. Estas voces, provenientes de científicos que han dedicado sus vidas al avance del conocimiento, son un claro indicador de la magnitud del daño que se está infligiendo.
El legado en peligro: La desinversión y sus consecuencias
Durante casi un siglo, el sistema científico estadounidense ha sido “la envidia del mundo”, gracias a “sabias inversiones” del gobierno. Sin embargo, la administración Trump está “desestabilizando este sistema al recortar drásticamente la financiación, despedir a miles de científicos, restringir el acceso público a los datos y presionar a los investigadores para que alteren o abandonen su trabajo por motivos ideológicos”. Estos recortes, impulsados desde el Departamento de Eficiencia Gubernamental, están obligando a las instituciones a interrumpir investigaciones, despedir a profesores y dejar de admitir a estudiantes de posgrado, poniendo en riesgo la formación de la próxima generación de científicos. ¿Estamos sacrificando el futuro por el presente?
Aunque la carta no menciona directamente a Elon Musk, la alusión a los recortes ejecutados desde el Departamento de Eficiencia Gubernamental, dirigido por el magnate, es innegable. Esta crítica implícita a Musk, un personaje admirado por muchos, subraya la seriedad con la que la comunidad científica está tomando esta situación. ¿Está en juego el legado de la innovación estadounidense?
El precio del miedo: Autocensura en la comunidad científica
La persecución ideológica y la presión económica han generado un “clima de miedo” en la comunidad científica estadounidense. “Hay investigadores, temerosos de perder su financiación o su estabilidad laboral, que están eliminando sus nombres de sus publicaciones, abandonando estudios y reescribiendo solicitudes de subvención y artículos para omitir términos científicamente precisos, como cambio climático, que las agencias financiadoras han comenzado a señalar como problemáticos”, denuncian los firmantes. Esta autocensura, impuesta por el temor a represalias, es una clara violación de la libertad académica y un obstáculo para el avance del conocimiento. ¿Qué valor tiene la ciencia sin libertad?
Un llamado a la acción: Defender la ciencia es defender el futuro
La carta de los científicos concluye con un llamado a la acción: “Hacemos un llamamiento a la Administración para que detenga su ataque sistemático contra la ciencia en Estados Unidos, y urgimos al público a unirse a este llamamiento”. “La voz de la ciencia no debe ser silenciada. Todos nos beneficiamos de la ciencia, y todos perderemos si se destruye el sistema científico del país”. Este es un llamado a defender la independencia de la investigación científica, a exigir transparencia y rendición de cuentas a los líderes políticos, y a valorar el conocimiento y la evidencia por encima de la ideología y el dogma. El futuro de la ciencia, y quizás el futuro de la humanidad, depende de ello.
Únete al llamado: Firma la carta abierta y contacta a tus representantes políticos para expresar tu apoyo a la ciencia. Tu voz puede marcar la diferencia.