En la indómita Patagonia, donde el viento esculpe paisajes de ensueño y las montañas nevadas besan cielos zafiro, germinó un sueño dulce y audaz. Franuí, más que un chocolate, es una experiencia sensorial argentina que cautiva con su abrazo perfecto entre frambuesas frescas y un chocolate artesanal que acaricia el alma. Hoy, este embajador patagónico ha cruzado fronteras, instalándose con honores en las vitrinas de Starbucks Francia. Un logro que resuena como un eco de perseverancia, pasión y una visión inquebrantable: compartir el sabor auténtico de la Patagonia con cada rincón del planeta.
La saga de Rapanuí, la familia convertida en empresa que da vida a Franuí, es un canto a la tenacidad y la excelencia, capaces de derrumbar cualquier barrera. Desde su nacimiento en el mágico Bariloche, rodeada de lagos cristalinos y picos imponentes, la marca ascendió hasta erigirse como un emblema del chocolate artesanal argentino, y ahora, una estrella en el firmamento internacional.
El Destino Sonríe: Un Encuentro Providencial
El sendero hacia Starbucks Francia no fue un camino recto, sino una aventura tejida con hilos de fortuna y oportunidad. Como en los relatos más memorables, el azar jugó su carta. En el marco de SIAL, la feria alimentaria de renombre mundial, Leticia Fenoglio, la CEO y cofundadora de Rapanuí, se cruzó con dos visionarias ejecutivas de marketing de Starbucks. La sorpresa fue mayúscula: no solo conocían Franuí, ¡eran fervientes admiradoras! El boca a boca ya había hecho su magia en Francia, pavimentando el camino para una colaboración que parecía predestinada.
“Eran consumidoras de Franuí y nos conocían bien. Nuestro producto ya se había viralizado en Francia. Crecimos muy rápido y ahora se venderá en más de 300 tiendas de Starbucks”, compartió Leticia, revelando la chispa que encendió esta alianza excepcional.
Valencia-París: Una Estrategia Maestra
Para conquistar el exigente paladar europeo, Rapanuí urdió una jugada maestra: establecer una base de operaciones productiva en Valencia, España. Esta decisión, sellada en 2020, permitió sortear las complejidades arancelarias y logísticas, entregando un producto competitivo sin sacrificar ni una pizca de su calidad distintiva. Desde el corazón de Valencia, donde laten 180 corazones apasionados, Franuí irradia su sabor inconfundible a Europa, Australia y Medio Oriente, esparciendo el espíritu patagónico en confines lejanos.
“Nuestra estrategia para llegar con un precio competitivo a los distintos mercados fue empezar a producir en Europa. El carácter juvenil del producto le permitió ganar aceptación en los diferentes países”, explicó Leticia, subrayando la importancia de danzar al son de cada mercado, sin renunciar al alma de la marca.
Pero la sed de Rapanuí no se sacia en Francia. En su hoja de ruta figuran Holanda, Bélgica y Luxemburgo, países que recibirán a Franuí con los brazos abiertos a partir de mayo. Además, Leticia adelantó que sus creaciones de chocolate están explorando “tímidamente” el mercado estadounidense, plantando las semillas de un porvenir aún más brillante.
Argentina Acelera: Una Nueva Fábrica para América Latina
Mientras Franuí despliega sus alas por el mundo, Rapanuí reafirma su compromiso con sus raíces. Con una inversión audaz de USD 10 millones, inauguraron una nueva fábrica en Fátima, Pilar, con la mira puesta en triplicar la producción local y alcanzar los 45 millones de potes de Franuí. Esta planta, estratégicamente enclavada cerca de los principales puertos, potenciará la presencia de Rapanuí en América Latina, inundando cada rincón del continente con el sabor de la Patagonia.
Esta nueva joya industrial, que complementa la sede original de Bariloche, es un testamento del compromiso de Rapanuí con el crecimiento constante y la innovación disruptiva. Con este sólido entramado industrial, sus 17 tiendas en Argentina y su ambiciosa política de expansión global, la empresa familiar ha logrado comercializar 4.200 toneladas de chocolate durante 2024, una cifra que promete seguir ascendiendo.
Franuí: Un Sueño Hecho Chocolate
La epopeya de Franuí trasciende las fronteras del éxito empresarial. Es una oda a la pasión inagotable, la perseverancia a prueba de balas y el sueño inmenso de compartir el alma de la Patagonia con el universo. En palabras de Leticia Fenoglio, “Es nuestro sueño hecho realidad. Un producto que nació en la Patagonia, en una planta rodeada de montañas y lagos, cada vez llega a más lugares en el mundo”.
Cada pote de Franuí, cada frambuesa abrazada por chocolate, encierra la esencia de la Patagonia, la dedicación incansable de una familia y el anhelo de compartir un trocito de Argentina con el mundo. Esta historia inspiradora se alza como un faro para aquellos que sueñan con emprender, demostrando que, con esfuerzo, calidad superior y una visión clara como el agua, cualquier sueño puede materializarse.
La alianza estratégica con Starbucks Francia es solo el preludio de un viaje que promete llevar a Franuí a conquistar 50 países antes de que finalice el año. La Patagonia, que antes se antojaba un destino remoto e inalcanzable, hoy se degusta en las calles de París y se prepara para seducir los paladares de millones de personas en cada rincón del planeta. Así, el chocolate argentino continúa escribiendo su leyenda, una sinfonía de éxito, sabor inolvidable y pasión desbordante.