En un circo romano donde los gladiadores son la institucionalidad argentina, el Senado se prepara para una sesión crucial. ¿Será testigo de un pacto espurio o de un acto de rebeldía? El gobierno de Javier Milei, desesperado por imponer a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla en la Corte Suprema, despliega una estrategia digna de Maquiavelo: favores, amenazas y una danza de millones que amenaza con socavar la justicia.
- El resumen de la vergüenza:
- 💰 ‘Seducción’ a gobernadores peronistas con cargos judiciales a cambio de votos.
- 💸 Desembolsos millonarios a provincias estratégicas: ¿ayuda o chantaje?
- 🤡 La sombra de CFK y la fantasmagórica ampliación de la Corte.
- 🔪 La rebelión silenciosa en el bloque peronista: ¿quién se atreverá a desafiar el poder?
- ⚖️ Lijo, el juez ‘amigo’ del poder, ¿garantía de impunidad?
La Casa Rosada vs. la Justicia: un toma y daca indecente
¿Cómo se compra una Corte Suprema? La respuesta, amigos, está en el Senado. El teléfono de José Mayans no para de sonar, pero no es el único: gobernadores peronistas de todo el país son víctimas de un asedio constante. Guillermo Francos, cual lobo vestido de oveja, lidera un operativo de ‘seducción’ que huele más a extorsión que a cortejo.
El Gobierno necesita los votos como agua en el desierto. Sin ellos, los pliegos de Lijo y García-Mansilla se hundirán en el fango de la ilegitimidad. ¿La estrategia? Evitar la sesión a toda costa, doblegando a los gobernadores, esos aliados que hoy tambalean al borde del abismo.
La impunidad tiene precio: cargos y millones
Más de cien juzgados federales y nacionales yacen vacantes, esperando ser ocupados por los amigos del poder. Comodoro Py, ese templo de la corrupción, es la joya de la corona. La Casa Rosada ofrece estos cargos como quien reparte caramelos en un cumpleaños, comprando voluntades con la promesa de impunidad. Un senador peronista, bajo anonimato, confesó: ‘Es un mercado persa. Se negocia impunidad por votos. Da asco’.
Pero no todo se reduce a cargos. El reciente desembolso de 120.000 millones de pesos a la provincia de Chaco es una ‘casualidad’ demasiado grande para ignorar. Leandro Zdero, el gobernador radical, ¿cederá a los cantos de sirena del poder central? La Casa Rosada, sin escrúpulos, usa los recursos del Estado como arma de persuasión. ¡Qué viva la República!
CFK, la Corte y el eterno retorno del péndulo judicial
En un acto desesperado, el Gobierno desempolva la vieja idea de ampliar la Corte Suprema. Cristina Fernández de Kirchner ya intentó esa jugada, buscando un lugar para un alfil propio. Pero el kirchnerismo desconfía, sabe que las promesas de Milei valen menos que un billete de tres pesos.
El Gobierno vuelve a ofrecer la carnada, pero en el cristinismo ya cerraron filas: están decididos a ir el jueves 3 al recinto y voltear los pliegos. Confían en que los 34 senadores de UxP darán quórum, pero la Casa Rosada presiona y más de uno desconfía de que, al momento de la verdad, todos bajen al recinto.
La arenga de Milei de que la expresidenta ‘irá presa’ justo en el momento en que CFK presenta un recurso de queja ante la Corte y recusa a García-Mansilla solo añade más leña al fuego. La cancha, como bien dicen, está embarrada.
Lijo, el ‘hombre de confianza’: ¿un aliado o un caballo de Troya?
El peronismo, especialmente los gobernadores, ve con buenos ojos a Ariel Lijo. Lo consideran un ‘hombre de la casa’, un aliado en la Corte Suprema. No es casualidad que su pliego haya cosechado las firmas de todos los senadores peronistas en la Comisión de Acuerdos. Pero, ¿confiar en Lijo no es como abrazar a un oso?
Lijo es un hombre que conoce los pasillos del poder. Sabe cómo moverse, a quién llamar. Tenerlo en la Corte es como tener un seguro contra futuros dolores de cabeza.
Pero la designación por decreto lo cambió todo. Unión por la Patria denunció la maniobra como ‘inconstitucional’ y convocó a una sesión para rechazar los pliegos, incluyendo el de Lijo, el preferido de los gobernadores.
La rebelión silenciosa: ¿quién se anima a desafiar al poder?
La presión y el temor a Lijo han sembrado la discordia en el bloque de Unión por la Patria. Algunos senadores, como Fernando Salino, Guillermo Andrada, Fernando Rejal y Carolina Moisés, se preparan para romper filas y formar un subbloque propio. ¿Cuántos más seguirán sus pasos? En el Senado, las lealtades son más frágiles que el cristal.
Un llamado a la acción
La sesión del Senado es un punto de inflexión. No solo se decide el futuro de la Corte Suprema, sino también la integridad de la República. La presión, las negociaciones y las amenazas son el pan de cada día. ¿Permitiremos que destruyan nuestra democracia? ¡Salgamos a las calles! ¡Exijamos la renuncia de los corruptos!
El rol clave de la oposición no peronista
A pesar de la interna peronista, la oposición no peronista, liderada por Martín Lousteau y Pablo Blanco (UCR) y Guadalupe Tagliaferri (PRO), juega un rol crucial. Fueron clave para habilitar la sesión y buscan convencer a otros radicales y aliados del Gobierno, como Francisco Paoltroni, de rechazar los pliegos. Buscan así equilibrar las posibles ausencias opositoras y garantizar el quórum.
Pero la UCR es la clave. Los ‘rebeldes’ Lousteau y Blanco buscan sumar a senadores como Carolina Losada y Flavio Fama, aunque la respuesta es siempre la misma: ‘Tengo que ver qué dice mi gobernador’. Una vez más, los mandatarios provinciales definirán la partida.