El 5 de febrero, A.S., vecina de Córdoba, volvía a su hogar tras una extensa jornada laboral. En las calles Portillo y Pasaje Público 2 del barrio Don Bosco de Horizonte, su vida cambió abruptamente. Este es el relato de un asalto que no solo la dejó con lesiones físicas, sino que también expuso la cruda realidad de la inseguridad en la ciudad, donde, según datos recientes de la Policía de Córdoba, los robos callejeros aumentaron un 15% en el último semestre. Sin embargo, la tecnología emergió como una herramienta clave para impartir justicia en este caso.
El ataque: un horror captado en video
A las 17:40, A.S. fue interceptada por dos individuos en una moto Honda 125 negra. Uno de ellos la abordó con la intención de robarle el celular. Ante la resistencia de la víctima, la arrastraron por el pavimento, provocándole lesiones en el cráneo, la espalda y los brazos, además de una conmoción cerebral. La víctima ha debido tomar licencia en su trabajo debido a la conmoción cerebral.
Una cámara de seguridad capturó el asalto. El video se viralizó en redes sociales, generando indignación y reclamos de justicia.
La evidencia digital: el principio del fin
La policía inició una investigación basada en las imágenes del video viral y otras filmaciones de la zona. El análisis de los teléfonos de los sospechosos reveló mensajes de WhatsApp que evidenciaban sus planes y conexiones.
El video fue autenticado como prueba legal mediante un proceso de verificación que incluyó la revisión de la cadena de custodia, la confirmación de la fecha y hora de grabación, y el análisis de la integridad del archivo para descartar manipulaciones. Este proceso es crucial para asegurar la validez de la evidencia digital en el juicio.
Los mensajes de WhatsApp revelaron detalles cruciales que, al ser contrastados con la evidencia física y los testimonios, permitieron identificar a los responsables.
Los sospechosos: un perfil inquietante
Lisandro Fabricio Altamirano, de 19 años, y Braian Bruzzoni Godoy, de 18, fueron identificados como los presuntos autores materiales del asalto. Altamirano y Bruzzoni serían los autores materiales del asalto.
Samuel Ariel Benetti, de 21 años, fue acusado de facilitar la moto utilizada en el crimen. Benetti está acusado de facilitar la moto utilizada en el asalto.
Los tres jóvenes, con historiales de adicciones y problemas sociales, representan una realidad de marginalidad que, en algunos casos, conduce al delito.
Altamirano y Bruzzoni negaron su participación en el hecho, mientras que Benetti incurrió en contradicciones en sus declaraciones, lo que lo señala como posible cómplice. Inicialmente, admitió haber prestado la moto, pero luego se retractó, alegando amenazas.
La justicia: ¿un camino tortuoso?
El fiscal Horacio Vázquez ordenó la prisión preventiva para los tres acusados, imputándolos por el delito de robo, cuya pena, según el Código Penal, oscila entre 1 mes y 6 años (Art. 164).
Más allá de la pena, surge la interrogante sobre si la justicia penal es suficiente para reparar el daño causado a la víctima, quien enfrenta miedos y secuelas físicas y psicológicas.
El sistema de justicia a menudo resulta lento e impersonal, dejando a la víctima con la sensación de abandono y revictimización.
La inseguridad: una herida abierta
El caso de A.S. refleja la creciente inseguridad en Córdoba, donde los robos por motochorros generan terror.
Es imperativo que se tomen medidas concretas para proteger a los ciudadanos y garantizar su seguridad.
La seguridad es un derecho fundamental, y la sociedad debe exigir a sus gobernantes que asuman su responsabilidad en este tema.
En Córdoba, se están implementando programas de seguridad barrial y se ha fortalecido la presencia policial en las zonas más conflictivas. Sin embargo, es necesario un enfoque integral que combine la prevención del delito con la capacitación de las fuerzas de seguridad y la inversión en programas sociales para jóvenes en riesgo.
En Medellín, Colombia, la implementación de políticas de seguridad ciudadana basadas en la participación comunitaria y la inversión en infraestructura social ha logrado reducir significativamente los índices de criminalidad. Estrategias similares podrían ser adaptadas e implementadas en Córdoba.
Según estadísticas recientes, aproximadamente el 30% de los casos de robo en Córdoba se resuelven gracias a la evidencia digital. En la investigación de este tipo de delitos, se utilizan tecnologías como software de reconocimiento facial y análisis de metadatos para identificar a los sospechosos y reconstruir los hechos.
Denuncie cualquier acto delictivo del que sea testigo. Su colaboración es fundamental para construir una Córdoba más segura.