El eco de una pesadilla burocrática resuena en Maryland, donde Jennifer lucha incansablemente para traer de vuelta a su esposo, Kilmar Abrego García. Un padre, un esposo, un residente legal en Estados Unidos, deportado por un error administrativo a la megacárcel CECOT en El Salvador. Su hijo, un niño con autismo, clama por su padre, sin entender la cruel ironía de una justicia que lo encarcela tras las rejas de la desinformación y la negligencia.
Pero la historia de Kilmar no es única. Miles de residentes legales en EE.UU. enfrentan la sombra de la deportación por errores del sistema. ¿Cuántos ‘errores administrativos’ se necesitan para reconocer una falla sistémica?
Deportaciones erróneas en EE.UU.: Un problema silenciado
Cada año, el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos) deporta a personas que tienen derecho legal a estar en el país. Estos ‘errores’ desgarran familias, destruyen comunidades y erosionan la confianza en el sistema de justicia.
- En 2023, se registraron más de 1,500 casos de deportaciones erróneas en EE.UU.
- El costo promedio de una deportación para el contribuyente es de $10,854.
- Organizaciones de derechos humanos denuncian la falta de transparencia y rendición de cuentas en los procesos de deportación.
El caso de Kilmar: Un error con nombre y apellido
Desde 2011, Kilmar construyó una vida en Maryland. El 15 de marzo, el ICE ignoró una orden judicial de 2019 que lo protegía de la deportación y lo envió a El Salvador. Un ‘error administrativo’ lo catapultó al CECOT, prisión de máxima seguridad en El Salvador, donde enfrenta condiciones inhumanas.
¿Cómo puede un simple error administrativo destrozar una vida y una familia? La respuesta se ahoga en la frialdad de los protocolos migratorios, pero el dolor de Jennifer y su hijo es palpable. Su hijo, quien padece de autismo, necesita a su padre desesperadamente.
“Es un infierno lo que estamos viviendo”, dice Jennifer con la voz quebrada. “Mi hijo pregunta por su padre todos los días. No entiende por qué se lo llevaron. Yo tampoco lo entiendo. ¿Cómo puede ser que un error administrativo destruya una familia de esta manera?”
El CECOT: ¿Símbolo de seguridad o de crueldad?
El CECOT, inaugurado por el presidente Nayib Bukele, alberga a más de 40,000 reclusos. Organizaciones de derechos humanos denuncian tratos inhumanos y condiciones de vida deplorables.
En el CECOT, los reclusos viven en aislamiento extremo, con acceso limitado a la luz solar y atención médica. Las visitas familiares son escasas y las comunicaciones con el exterior están restringidas.
¿Es justificable someter a miles de personas a condiciones infrahumanas en nombre de la seguridad? La pregunta se vuelve aún más lacerante cuando se trata de un inocente, víctima de un error administrativo.
JD Vance: ¿Desinformación o negligencia?
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que Abrego “era un pandillero convicto de la MS-13 sin derecho legal a estar aquí”. Una acusación falsa que ignora la orden judicial que protegía a Abrego de la deportación.
¿Cómo puede un vicepresidente emitir semejante juicio sin pruebas? Sus palabras son una bofetada a la verdad, un insulto a la dignidad de Abrego y su familia. Un acto de irresponsabilidad que alimenta la desinformación y el odio.
Llamado a la acción: #JusticiaParaKilmar
La historia de Kilmar exige justicia. No podemos permitir que la burocracia, la desinformación y la indiferencia sigan destruyendo vidas. Es hora de actuar:
- Firma la petición para exigir la liberación de Kilmar Abrego García.
- Dona a la familia de Abrego para cubrir sus gastos legales y de manutención.
- Contacta a tus representantes políticos y exige una investigación sobre el error del ICE y la declaración de JD Vance.
- Apoya a organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes.
La libertad de Kilmar es una causa que nos compete a todos. Unámonos para exigir #JusticiaParaKilmar y construir un mundo donde la justicia prevalezca sobre el error y la desinformación.