¿Cómo se siente el peso de la impunidad? En Encarnación, se siente como toneladas de concreto que aplastan vidas y sueños. La noche del miércoles, la ambición desmedida y la negligencia se materializaron en un estruendoso derrumbe. Un edificio en construcción, con tres pisos ilegales, se desplomó, dejando una cicatriz imborrable en la ciudad y llevándose consigo a una vecina de 55 años. ¿Cuántas tragedias más necesitaremos para que la corrupción deje de construir sobre nuestras vidas?
Testigos relatan que el estruendo fue ensordecedor, seguido de un silencio aún más aterrador. El polvo cubrió las calles, y la desesperación se apoderó de la comunidad. Entre los escombros, los rescatistas luchan contra el tiempo, buscando a una menor de 15 años que acompañaba a la víctima fatal. Cada segundo cuenta. ¿Pero cuántos segundos se perdieron por la vista gorda de funcionarios corruptos y la avaricia de empresarios sin escrúpulos?
La cuenta regresiva de la negligencia
Un video de la empresa constructora revela lo que los permisos municipales negaban: ocho pisos donde solo se autorizaban cinco. Tres pisos ilegales, un monumento a la impunidad que ahora se erige como un símbolo de la tragedia. Expertos en construcción señalan que la sobrecarga y la falta de estudios de suelo adecuados pudieron ser factores determinantes en el derrumbe. ¿Pero quién escuchó las advertencias? ¿Quién se benefició del silencio?
“Escuchamos un ruido terrible y luego todo se vino abajo. Era como si el cielo se estuviera cayendo a pedazos”, relata María, vecina del lugar, con los ojos aún llenos de horror.
Voces entre los escombros
La víctima fatal, identificada como Mirian González, era una vecina querida en Encarnación. “Siempre la veíamos pasar por la calle, siempre con una sonrisa”, cuenta un comerciante local. Su vida fue truncada por la ambición desmedida y la corrupción. Su familia, sumida en el dolor, exige justicia. ¿Cómo se le explica a una familia que la muerte de un ser querido fue el precio de la impunidad?
La búsqueda de la menor de 15 años continúa sin descanso. Cada minuto que pasa disminuye las esperanzas, pero la fe persiste. La comunidad se une en oración, esperando un milagro. Que la niña sea hallada sana y salva, que pueda volver a abrazar a su familia, que pueda seguir soñando con un futuro que la ambición desmedida intentó arrebatarle. Su nombre es Laura, y su historia es la de miles de jóvenes paraguayos que ven cómo la corrupción les roba su futuro.
Encarnación exige justicia
Este no es solo un problema de Encarnación, es un problema de todo el país. La corrupción en la construcción es una práctica extendida que pone en riesgo la vida de miles de personas. Según estadísticas recientes, Paraguay ocupa uno de los primeros lugares en Latinoamérica en casos de corrupción en el sector de la construcción. ¿Hasta cuándo permitiremos que esto siga sucediendo?
Es hora de que la sociedad se movilice y exija un cambio radical. Que se endurezcan las leyes, que se fortalezcan los controles, que se promueva la transparencia. Expertos en leyes señalan que existen lagunas legales que permiten la impunidad de los constructores irresponsables. Es necesario reformar estas leyes y garantizar que se cumplan.
La tragedia de Encarnación no debe quedar en el olvido. Debe servir como un catalizador para el cambio. Es hora de que la sociedad se levante y exija justicia. Que se manifieste en las calles, que se haga oír en las redes sociales, que presione a las autoridades para que tomen medidas concretas.
- Firma la petición para exigir una investigación exhaustiva y castigo a los responsables.
- Contacta a tus representantes políticos y exige que tomen medidas para combatir la corrupción en la construcción.
- Dona a organizaciones de ayuda que están apoyando a las víctimas del derrumbe.
La memoria de Mirian y la esperanza de encontrar a Laura nos obligan a actuar. No podemos permitir que su muerte sea en vano. Debemos convertir su tragedia en un símbolo de lucha contra la corrupción y la impunidad. Debemos construir un futuro en el que la vida humana esté por encima de la ambición desmedida. ¿Te unirás a nuestra lucha?