El cierre de oficinas de la Administración Recaudatoria Córdoba (ARCA), ex AFIP provincial, no es un simple ajuste contable. Es un golpe directo al corazón de la comunidad cordobesa. Cientos de familias enfrentan traslados forzosos, contribuyentes de zonas rurales quedan excluidos y la economía local se resiente. Este artículo revela cómo una política de ajuste fiscal está desmantelando el tejido social de Córdoba.
Comunidad: el eslabón más frágil
El cierre de oficinas de ARCA representa una pérdida irreparable para la comunidad cordobesa. Se calcula que más de 5000 ciudadanos, especialmente en áreas rurales y de bajos recursos, se ven privados de un servicio esencial. La falta de acceso a trámites y asesoramiento fiscal profundiza la exclusión social y económica. El Estado debe garantizar el bienestar de todos sus ciudadanos, y estas medidas claramente atentan contra ese principio fundamental.
“Antes, para hacer un trámite, me tomaba el colectivo y en media hora lo resolvía. Ahora, tengo que viajar hasta la capital, gastar el doble en transporte y perder todo el día. Es una vergüenza que nos hagan esto a los jubilados”, relata Marta, una vecina de Cruz del Eje.
Profesionales: entre la incertidumbre y los obstáculos
Contadores, impositivistas y abogados también sufren las consecuencias del cierre de oficinas. La menor demanda local de sus servicios, los mayores obstáculos para cumplir con las obligaciones de sus clientes y la pérdida de contacto institucional dificultan su trabajo diario. Estos profesionales son un eslabón clave en el cumplimiento de las obligaciones fiscales y en el desarrollo económico de la comunidad.
La falta de contacto directo con los funcionarios de ARCA, la dificultad para acceder a la información y la incertidumbre jurídica generan un clima de desconfianza que dificulta el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Esta situación no fomenta la inversión ni el crecimiento económico, sino que genera un terreno fértil para la evasión y la informalidad.
Trabajadores: traslados forzosos y sobrecarga laboral
El cierre de oficinas no solo implica la pérdida de puestos de trabajo, sino también el desarraigo de familias enteras. Los traslados a cientos de kilómetros del hogar, la incertidumbre laboral y la sobrecarga de trabajo en las dependencias restantes son solo algunas de las consecuencias que enfrentan los trabajadores de ARCA. Los costos emocionales y económicos de estas decisiones son incalculables.
La medida de ajuste genera un clima de incertidumbre y temor en el resto de la planta. La sobrecarga de trabajo, la falta de personal y la presión por cumplir con los objetivos hacen que la tarea diaria se convierta en un verdadero calvario. No es la forma de valorar el esfuerzo y la dedicación de los empleados públicos.
Contribuyentes: kilómetros, gastos y exclusión digital
Para los contribuyentes, el cierre de oficinas significa recorrer cientos de kilómetros más para realizar trámites presenciales, un gasto adicional que impacta directamente en sus bolsillos. La falta de atención presencial es especialmente grave para las personas mayores o de áreas rurales que no tienen acceso a internet, generando una exclusión aún mayor. El Estado tiene la obligación de garantizar el acceso a sus servicios a todos los ciudadanos, sin importar su edad o ubicación geográfica.
La digitalización de los trámites, impulsada como una solución para mejorar la eficiencia, se convierte en una barrera infranqueable para aquellos que no tienen acceso a la tecnología o no saben cómo utilizarla. La falta de capacitación y acompañamiento agrava aún más la situación, generando frustración y descontento. No es la forma de modernizar el Estado, dejando atrás a los más vulnerables.
Pérdidas económicas: un golpe al desarrollo provincial
El cierre de oficinas de ARCA no solo afecta a los ciudadanos y a los profesionales, sino que también impacta negativamente en la economía de la provincia. Según estimaciones de la Cámara de Comercio de Córdoba, la medida podría generar pérdidas de hasta 50 millones de pesos anuales debido a la menor actividad económica y a la fuga de inversiones.
La falta de control fiscal, la evasión impositiva y la informalidad laboral se expanden, generando un daño irreparable al sistema económico y social. No es la forma de construir un país justo y equitativo. Economistas locales advierten sobre el impacto a largo plazo de estas medidas, que profundizan la desigualdad y limitan el crecimiento.
El reclamo se extiende: la provincia se levanta contra el ajuste
La medida de fuerza de los trabajadores de ARCA en Córdoba no es un hecho aislado. En otras localidades de la provincia, como San Francisco, Cruz del Eje y Villa Dolores, también se están llevando a cabo protestas similares. La Rioja y Chilecito se suman al reclamo, demostrando que el descontento es generalizado. La unión hace la fuerza, y los trabajadores de ARCA lo saben.
La coordinación de las protestas en distintas localidades demuestra que el reclamo es legítimo y que la problemática es generalizada. La falta de respuestas por parte de las autoridades y la indiferencia ante el sufrimiento de los ciudadanos generan un clima de indignación que podría desencadenar nuevas medidas de fuerza. La comunidad cordobesa no está dispuesta a tolerar esta situación.
Apagón informático: la metáfora de un sistema en crisis
El “apagón informático”, utilizado como excusa para interrumpir la atención al público, es una metáfora de lo que está sucediendo: un sistema que se apaga, que se desmantela, que deja a los ciudadanos a la deriva. La falta de inversión en tecnología, la obsolescencia de los equipos y la falta de capacitación del personal son solo algunas de las causas de este problema.
La falta de un sistema informático eficiente y confiable no solo dificulta el trabajo de los empleados de ARCA, sino que también genera demoras y frustraciones en los contribuyentes. La imposibilidad de realizar trámites online, la lentitud de los procesos y la falta de información clara y precisa son solo algunas de las consecuencias de esta situación. No es la forma de facilitar el cumplimiento de las obligaciones fiscales.
Córdoba no se rinde
El cierre de oficinas de ARCA es una herida que sangra en el tejido social de Córdoba, pero la comunidad no se rinde. La protesta de los trabajadores, el testimonio de los ciudadanos afectados y el análisis de los economistas locales demuestran que esta medida es un error que debe ser corregido. Es hora de que las autoridades escuchen el clamor popular y prioricen el bienestar de todos los cordobeses. La lucha por la defensa de los servicios públicos continúa, y Córdoba no está sola.
¡Involúcrate! Firma la petición en change.org/ARCAparaTodos y comparte este artículo para que más personas se sumen a la defensa de nuestros derechos. Juntos podemos lograr que Córdoba vuelva a ser una provincia justa y equitativa.