¿Qué secretos esconde el Dique San Roque? Sus aguas, testigos de sueños audaces y controversias silenciadas, reflejan más que las sierras cordobesas. Sumergite en una historia donde la tenacidad desafió la fatalidad, y el agua, como un río de vida, siempre encontró su cauce.
Córdoba, Siglo XIX: Un Futuro Floreciente Sediento de Agua
La Córdoba de fines del siglo XIX era un crisol de ambiciones. La agricultura y la industria prometían un futuro dorado, pero para alcanzarlo, la provincia necesitaba desesperadamente una fuente de agua confiable. Las crecidas del río Suquía eran tan temidas como necesarias, y la solución era audaz: dominar el río, construir un dique imponente que calmara su furia y asegurara el riego para las tierras sedientas.
Así nació el sueño del Dique San Roque, un proyecto titánico que recayó en manos del ingeniero Carlos Cassaffousth y el contratista Juan Bialet Massé. Dos visionarios que, con ingenio y una determinación inquebrantable, desafiaron los límites de la tecnología de la época para levantar una estructura que asombraría al mundo. En 1888, el viejo Dique San Roque se alzó como una de las obras de infraestructura hidráulica más importantes del planeta.
Incluso Gustave Eiffel, el genio detrás de la Torre Eiffel, reconoció la magnitud de la obra. “Mi torre y el dique San Roque son las obras más importantes del mundo en este momento, pero mi torre no es productiva y el dique sí”, declaró, subrayando el valor utilitario y transformador de esta maravilla de la ingeniería.
Cuando la Gloria se Nubla: La Controversia Acecha
Pero la gloria del Dique San Roque pronto se vio empañada por las sombras de la controversia. A poco de su inauguración, comenzaron a surgir problemas: el embalse no alcanzaba el volumen de agua esperado, sembrando preocupación y sospechas. La investigación reveló un descuido fatal: residuos de la construcción del ferrocarril a Cosquín obstruían la entrada de agua al dique, poniendo en jaque la reputación de sus creadores.
La situación se agravó al detectarse fisuras y filtraciones en la estructura. El gobernador Manuel Pizarro, alarmado, solicitó una evaluación técnica al ingeniero Federico Stavelius, cuyo informe confirmó las deficiencias y exigió reparaciones urgentes. El temor se propagó como un reguero de pólvora: ¿estaba el Dique San Roque al borde del colapso?
En medio de la tormenta, el gobernador Pizarro tomó una decisión que sacudió al país: solicitó el procesamiento de Bialet Massé y Cassaffousth, acusándolos de defraudación en la calidad y el precio de los materiales. Ambos ingenieros, de la cima del reconocimiento al abismo del descrédito, fueron encarcelados. La historia del Dique San Roque se transformó en un drama judicial que acaparó la atención nacional.
La Reivindicación: El Legado se Forja en la Adversidad
Pero la verdad, como el agua, siempre encuentra su cauce. Tras presentar sus descargos, Bialet Massé, paradójicamente, fue contratado por el Gobierno para liderar las obras de reparación. Con un compromiso renovado, se abocó a corregir las deficiencias y asegurar la integridad del dique. En un informe de 1906, defendió su obra con uñas y dientes, desmintiendo los rumores de ruptura y argumentando que los desperfectos eran lógicos, dada la premura con la que se había construido.
Hoy, el viejo Dique San Roque se alza como un monumento a la perseverancia y el ingenio. Aunque ya no es el embalse principal, su imponente presencia sigue fascinando a visitantes y lugareños. La Legislatura de Córdoba ha reconocido y reivindicado el trabajo de Bialet Massé y Cassaffousth, honrando su memoria y su legado. Sus nombres, grabados en la historia, recuerdan que incluso de los errores pueden surgir grandes lecciones.
El Presente: Abundancia y la Responsabilidad de Cuidar el Tesoro
El Dique San Roque comparte hoy el protagonismo con embalses modernos como Los Molinos y el Dique Embalse. Las lluvias generosas de los últimos meses han colmado estos espejos de agua, regalando un espectáculo de abundancia.
Desde la Administración Provincial de Recursos Hídricos de Córdoba se celebra este presente, pero se subraya la importancia de cuidar este recurso vital. El agua es sinónimo de vida, desarrollo y bienestar, y su gestión responsable es fundamental para asegurar un futuro próspero para la región. El Dique San Roque, con su historia a cuestas, es un recordatorio constante de esta verdad.
Que la historia del Dique San Roque, con sus controversias y actos de perseverancia, nos inspire a valorar y proteger el agua. Que su legado nos impulse a construir un futuro donde este tesoro sea un símbolo de unidad, prosperidad y armonía con la naturaleza. ¿Qué acciones concretas podemos tomar hoy para asegurar que las futuras generaciones disfruten de este regalo esencial?