¿Sabías que el virus del COVID-19 viaja en tu sangre? Un reciente estudio liderado por científicos del Conicet, en colaboración con laboratorios de Uruguay y Canadá, ha revelado una vía inesperada de propagación del virus por el cuerpo: ¡los glóbulos rojos! Este descubrimiento abre nuevas puertas para entender y combatir el síndrome post-COVID.
¿Qué es el síndrome post-COVID y cómo se relaciona con este descubrimiento?
El síndrome post-COVID, también conocido como ‘covid prolongado’, se refiere a la persistencia de síntomas relacionados con el virus meses después de la infección inicial. Afecta tanto a niños como adultos, y se ha vinculado con problemas en la sangre después de la recuperación.
Este nuevo estudio proporciona una explicación de por qué el síndrome post-COVID afecta a diferentes partes del cuerpo y por qué algunas personas experimentan síntomas persistentes. Si el virus puede viajar a través de los glóbulos rojos y alcanzar diversos órganos, es lógico que pueda causar daños a largo plazo y desencadenar complicaciones.
Los síntomas del síndrome post-COVID son variados:
- Fatiga
- Dificultad para concentrarse
- Dolores musculares
- Problemas respiratorios
- Alteraciones del gusto y el olfato
Un viaje inesperado: El virus en la sangre
Durante mucho tiempo, se pensó que el virus del COVID-19 afectaba principalmente las vías respiratorias. Sin embargo, este estudio ha demostrado que es capaz de alcanzar otros órganos vitales como el corazón, los riñones e incluso el cerebro. ¿Cómo lo hace? A través de los glóbulos rojos, esas células que transportan el oxígeno por todo el cuerpo.
Imagina a los glóbulos rojos como pequeños taxis que llevan oxígeno a cada rincón de tu cuerpo. La hemoglobina es como el asiento de ese taxi, donde se ‘engancha’ el oxígeno. El hallazgo clave es que el virus del COVID-19 se une a una parte de la hemoglobina. Esta unión permite que el virus viaje por el torrente sanguíneo y llegue a diferentes tejidos, causando daños y síntomas persistentes.
La enzima HO-1: Un camino con obstáculos que condujo al descubrimiento
La investigación tuvo sorpresas. Inicialmente, los científicos investigaban la enzima Hemo-Oxigenasa 1 (HO-1), conocida por sus propiedades antiinflamatorias. Se pensaba que esta enzima podría ayudar a controlar los síntomas del COVID-19, pero los resultados iniciales fueron desalentadores.
En el laboratorio Iquibicen, se utilizó una sustancia que emula al grupo hemo (una molécula presente en la hemoglobina) para inducir la producción de HO-1. Los primeros experimentos mostraron resultados prometedores. Sin embargo, al experimentar con ratones infectados con un virus similar al del COVID-19 en el Instituto Pasteur de Uruguay, ocurrió algo inesperado: ¡los ratones murieron!
Este revés obligó a los investigadores a replantear su hipótesis. Se dieron cuenta de que la sustancia utilizada, al ser similar a una parte de la hemoglobina, podría estar facilitando la unión del virus a los glóbulos rojos y su propagación. Fue entonces cuando surgió la idea de investigar si existía una conexión directa entre el virus del COVID-19 y el grupo hemo.
Confirmando la hipótesis: El experimento clave
Ayelén Toro, investigadora del Conicet, relata cómo convencieron a sus colegas uruguayos, inicialmente escépticos, de repetir el experimento y analizar si había carga viral en los glóbulos rojos de los ratones infectados. Para su sorpresa, la hipótesis se confirmó: encontraron partículas virales con capacidad infectiva en los glóbulos rojos, lo que explicaba por qué los ratones morían al recibir la sustancia que emula al grupo hemo.
“Pudimos, esta vez sí, confirmar la hipótesis que habíamos planteado. Esto nos permitió entender por qué se morían los ratones cuando les administrábamos hemina” – Ayelén Toro, investigadora del Conicet
Este hallazgo fue crucial para entender cómo el virus se propaga por el cuerpo y alcanza órganos vitales. Demostró que el virus del COVID-19 no solo afecta las vías respiratorias, sino que también puede viajar a través de los glóbulos rojos y causar daños en diferentes partes del organismo.
Simulaciones computacionales: La colaboración con Canadá
Para confirmar sus hallazgos, los investigadores recurrieron a la colaboración internacional. Trabajando con un grupo de investigación en Canadá, recrearon simulaciones computacionales para comprobar si realmente existía una afinidad entre el grupo hemo de la hemoglobina y la proteína spike del virus del COVID-19 (la proteína que el virus utiliza para entrar en las células).
Las simulaciones confirmaron que la proteína spike era capaz de unirse al grupo hemo, y revelaron en qué parte específica de la molécula se producía esta unión. Esta demostración fue probada in vitro en el Instituto Pasteur de Montevideo, Uruguay, consolidando la evidencia.
Es importante destacar que el estudio se realizó con un virus similar al del COVID-19 en ratones, y que se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos en humanos.
Implicaciones para el futuro: Tratamientos y prevención
Este descubrimiento abre nuevas vías para investigar tratamientos contra el COVID-19 y el síndrome post-COVID. Si se logra bloquear la unión entre el virus y la hemoglobina, se podría evitar que el virus se propague por el cuerpo y cause daños en diferentes órganos. Esto podría conducir al desarrollo de terapias más efectivas para combatir la enfermedad y reducir la persistencia de los síntomas.
Además, si se entiende mejor cómo el virus interactúa con los glóbulos rojos, se podrían desarrollar estrategias para fortalecer el sistema inmunológico y evitar que el virus se propague por el cuerpo.
Un esfuerzo global contra un enemigo común
Esta investigación es un ejemplo de cómo la colaboración internacional puede impulsar el avance de la ciencia y mejorar la salud. Científicos de Argentina, Uruguay y Canadá unieron sus fuerzas para desentrañar un misterio del COVID-19 y abrir nuevas puertas para combatirlo. La perseverancia del equipo de investigación al superar los obstáculos es inspiradora.
El descubrimiento de cómo el virus del COVID-19 viaja por la sangre es un avance significativo en nuestra comprensión de la enfermedad. La ciencia nos da esperanza en la lucha contra este enemigo común, abriendo nuevas vías para tratamientos y estrategias de prevención más efectivas. El futuro de los tratamientos contra el COVID-19 es prometedor, con la posibilidad de terapias más efectivas y estrategias de prevención innovadoras.