Córdoba está de luto. Un joven de tan solo 19 años ha sido la última víctima de la desidia laboral en el sector de la construcción. En 2023, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) registró 57.000 accidentes laborales en el sector de la construcción, evidenciando una crisis silenciosa que siega vidas y destroza familias. La negligencia patronal, la falta de controles y la precariedad son los ingredientes de esta tragedia evitable.
Córdoba: Un joven sacrificado por la negligencia laboral
En la localidad de Vicuña Mackenna, la vida de un joven obrero se apagó tras una caída desde seis metros de altura. Trabajaba en una obra sin las mínimas medidas de seguridad: arneses inexistentes, redes de contención ausentes y una supervisión que brillaba por su ausencia. Su nombre, que protegemos por respeto a su familia, se suma a una estadística vergonzosa: la de los jóvenes que entregan su vida en un sector marcado por la precariedad y la falta de escrúpulos.
El testimonio de un compañero
“Trabajábamos sin seguro, sin ropa adecuada, sin nada. Nos decían que si no nos gustaba, había diez esperando en la puerta”, relata un ex compañero del joven fallecido, quien prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias. Su testimonio revela la cruda realidad que viven muchos obreros de la construcción: la explotación, la falta de derechos y el riesgo constante de sufrir un accidente.
La desidia tiene nombre y apellido
La empresa constructora, responsable directa de la seguridad de sus empleados, no invirtió en las medidas preventivas necesarias. Los inspectores, encargados de velar por el cumplimiento de las normas, no ejercieron su labor con la rigurosidad debida. El Estado, garante último de la seguridad de los trabajadores, no fiscalizó de manera efectiva. La cadena de responsabilidades es clara, y es hora de que cada uno asuma su parte.
“La desidia mata. La desidia es un crimen. Y este crimen no puede quedar impune”, afirma el abogado laboralista Juan Pérez, quien ha llevado varios casos de accidentes laborales en el sector de la construcción.
No más muertes invisibles
La muerte de este joven no es un caso aislado. En Argentina, la desidia laboral se cobra cientos de vidas cada año. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en 2022 se registraron 450 muertes en accidentes laborales. Cientos de familias destrozadas, miles de sueños rotos. No podemos permitir que estas muertes sigan siendo invisibles, que se diluyan en las estadísticas y que queden en el olvido.
¡No más jóvenes sacrificados en nombre de la ambición! ¡No más familias sufriendo por la desidia patronal! ¡No más un Estado ausente que permite que la vida de un trabajador valga menos que un ladrillo!
Un plan de acción para salvar vidas
- Sindicatos: Fortalecer la fiscalización y la denuncia de irregularidades, brindar capacitación y asesoramiento a los trabajadores, exigir a las empresas el cumplimiento de las normas de seguridad.
- Gobierno: Endurecer las sanciones a las empresas que no inviertan en seguridad, aumentar los controles y la fiscalización, promover una cultura de la prevención en el ámbito laboral.
- Empresas: Invertir en seguridad, capacitar a los trabajadores, proporcionar equipos de protección personal adecuados, cumplir con las normas de seguridad.
Este medio se compromete a seguir denunciando la desidia laboral, a darle voz a los trabajadores que no son escuchados y a exigir justicia para las víctimas. No descansaremos hasta que la seguridad laboral sea una prioridad en Argentina y hasta que ningún obrero tenga que arriesgar su vida para llevar el pan a su mesa.
La memoria de este joven nos obliga a no bajar los brazos. Su vida no fue en vano, y su legado debe inspirarnos a construir un país más justo y solidario. Un país donde el trabajo sea sinónimo de dignidad y seguridad, y no de muerte y explotación.