¿Imaginas el rugido del agua arrasando con todo a su paso? En Córdoba, marzo de 2025 se convirtió en una pesadilla acuática, con lluvias torrenciales que pulverizaron récords de los últimos 60 años. Pero, ¿qué hay detrás de este diluvio? ¿Estamos ante una señal irreversible del cambio climático? Acompáñanos en este recorrido por las impactantes cifras, los testimonios desgarradores y las posibles respuestas a este fenómeno que nos mantiene en vilo.
El diluvio de marzo: Córdoba bajo el agua
La furia de las lluvias se concentró en la zona oeste de la ciudad, donde se acumularon la asombrosa cantidad de 323,6 milímetros. Para ponerlo en perspectiva, ¡supera en un 13% el anterior récord de 1968! Rafael Di Marco, técnico en Meteorología, no dudó en calificar el evento como “excepcional”.
“Nunca había visto algo así en mis años de observación”, confesó Di Marco en su cuenta de X, reflejando el asombro generalizado ante la magnitud de las precipitaciones. Marcelo Madelón, meteorólogo del Aeropuerto Córdoba, añadió que hasta el 27 de marzo, la zona noroeste ya acumulaba 493 milímetros en el año, ¡un exceso de 157 milímetros respecto a los valores normales!
“Marzo superó ampliamente el monto total, casi triplicando la normal, que es de 110 mm”, enfatizó Madelón, subrayando la necesidad de un análisis profundo para comprender las causas y consecuencias de este fenómeno.
¿Por qué llovió tanto? Desentrañando las causas
Aunque determinar las causas exactas es un desafío, los expertos apuntan a una combinación de factores. Los fenómenos meteorológicos a gran escala, como El Niño y La Niña, juegan un papel importante. Pero, sin duda, el cambio climático global está alterando los patrones de precipitación en todo el mundo, y Córdoba no es la excepción.
“Es probable que estemos viendo los efectos del cambio climático en nuestra región”, advierte Di Marco. “El aumento de la temperatura global está generando una mayor evaporación y, por ende, una mayor disponibilidad de humedad en la atmósfera, lo que puede traducirse en precipitaciones más intensas”.
Además, la deforestación y el cambio en el uso del suelo también podrían estar contribuyendo. La falta de árboles reduce la capacidad del suelo para absorber agua, lo que aumenta el riesgo de inundaciones y altera los patrones climáticos locales.
Más allá de la capital: el impacto en toda la provincia
La capital no fue la única afectada. Varias zonas de la provincia superaron los 200 milímetros de lluvia. Según la Administración Provincial de Recursos Hídricos de Córdoba, los departamentos Calamuchita, norte de Río Cuarto y Juárez Celman, General San Martín, Unión y Marcos Juárez, entre otros, fueron duramente golpeados.
- Rayo Cortado: 383,8 mm
- Alta Gracia (Cosag): 362 mm
- San Pedro: 362 mm
- Las Mulatas: 354,4 mm
- Los Hornillos: 339,4 mm
El análisis de las estaciones meteorológicas revela un exceso de precipitaciones en gran parte de Córdoba, llegando hasta un 150% por encima de la media histórica en algunas zonas. Sin embargo, los extremos norte y oeste sufrieron un déficit, con bajas precipitaciones.
Embalses al límite: ¿bendición o peligro?
Las lluvias torrenciales también trajeron buenas noticias: los embalses de la provincia recuperaron su nivel. En las cuencas de los diques Pichanas, La Viña y Cruz del Eje, las precipitaciones oscilaron entre 170 y 200 milímetros, mientras que en el resto, superaron los 200 milímetros. ¡La mayoría superó el nivel de vertedero!
Pero este aumento también plantea desafíos. Es crucial monitorear constantemente los embalses para prevenir desbordes y proteger a las poblaciones cercanas. Además, es fundamental gestionar eficientemente los recursos hídricos para evitar la escasez en el futuro.
Abril: ¿una tregua o la calma antes de la tormenta?
Después de un marzo caótico, abril trae un respiro. Se espera un descenso de la temperatura y una disminución de la humedad, un alivio después de semanas de calor sofocante.
Los pronósticos indican una mínima de 9 grados y una máxima de 23 para el 1° de abril, con cielo despejado y vientos del sudoeste y noreste. ¡No se esperan lluvias en los próximos días!
“Abril será un mes de transición, con temperaturas más frescas y un clima más seco”, anticipa Madelón. “Es una buena oportunidad para disfrutar del aire libre y recargar energías antes de la llegada del invierno”.
Pero ¡ojo! No podemos confiarnos. El cambio climático está generando patrones climáticos impredecibles. Debemos estar atentos a los pronósticos y tomar precauciones ante posibles eventos extremos. La prevención es clave.
¿Estamos preparados para lo que viene? Reflexiones finales
Las lluvias de marzo de 2025 son un llamado de atención. Si bien el aumento en el nivel de los embalses es positivo, debemos gestionar los recursos hídricos de manera eficiente y prepararnos para los desafíos del cambio climático. ¿Estamos listos para adaptarnos a un clima cada vez más impredecible? La respuesta está en nuestras manos.
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