En Córdoba, la vida de un niño de 5 años pende de un hilo tras ser brutalmente embestido por un conductor ebrio. El impacto, que también hirió a sus padres, ha conmocionado a la comunidad y reavivado el debate sobre la seguridad vial y la responsabilidad individual.
Tragedia en Colón y Pedro Zanni: Un niño lucha por su vida
¿Cómo un instante de imprudencia puede segar un futuro? Las cámaras de seguridad captaron el momento en que un Volkswagen Gol, conducido por un joven de 20 años en estado de ebriedad, ignoró la luz roja en la intersección de Colón y Pedro Zanni. El resultado: una familia arrojada al asfalto, un niño luchando por su vida.
El Dr. Pérez, jefe de guardia del Hospital de Niños, describe el estado del pequeño como “crítico pero estable”. “Presenta fractura de tibia y traumatismo de cráneo. Estamos haciendo todo lo posible”, declaró a los medios.
La cobardía tras el volante
Tras el impacto, el conductor huyó, abandonando a la familia a su suerte. Sin embargo, la conciencia, o quizás el miedo a las consecuencias, lo llevaron a confesar a su padre, quien lo entregó a las autoridades. La prueba de alcoholemia confirmó lo evidente: estaba ebrio, un peligro al volante.
“No hay excusa para conducir ebrio. Es una decisión egoísta que puede destruir vidas”, sentenció el fiscal González, a cargo de la investigación.
Seguridad vial: ¿Qué estamos haciendo mal?
Este incidente no es un caso aislado. Las estadísticas son alarmantes: los accidentes relacionados con el alcohol son una de las principales causas de muerte en jóvenes. ¿Qué medidas podemos tomar para evitar que estas tragedias se repitan?
- Endurecer las penas para los conductores ebrios.
- Aumentar los controles de alcoholemia, especialmente durante la noche y los fines de semana.
- Implementar campañas de concientización más efectivas, dirigidas a jóvenes y adultos.
- Promover la figura del “conductor designado”.
- Facilitar el acceso al transporte público durante la noche.
La voz de las víctimas
“Mi vida cambió para siempre desde que un conductor ebrio mató a mi hijo”, relata Ana, miembro de la asociación Madres en Lucha. “Es un dolor que no se cura, una herida que sangra todos los días. Necesitamos leyes más duras y una mayor conciencia social”.
Un llamado a la acción
La tragedia de esta familia no puede quedar impune. Es hora de que nos involucremos y exijamos un cambio. Aquí hay algunas acciones que puedes tomar:
- Firma nuestra petición para endurecer las penas para los conductores ebrios: [enlace a la petición]
- Dona a la asociación Madres en Lucha para apoyar a las víctimas de accidentes de tránsito: [enlace a la donación]
- Comparte este artículo con tus amigos y familiares para generar conciencia sobre la seguridad vial.
No seamos indiferentes. La vida de un niño está en juego. Actuemos ahora para construir un futuro más seguro para todos.