¿Cuántas vidas más arrebatará la violencia machista en Córdoba? Tres mujeres, tres historias, y una pregunta que exige respuestas urgentes. Un femicidio, un crimen pasional y una muerte bajo custodia policial: el trágico reflejo de una sociedad que aún no sabe cómo proteger a sus mujeres. Hoy, sus nombres resuenan en nuestra memoria mientras exigimos justicia y acciones concretas.
Tres tragedias, una Córdoba en luto
Unquillo: La sombra del femicidio
En la tranquila Unquillo, la violencia de género golpeó con furia. El cuerpo sin vida de una mujer de 30 años fue encontrado, víctima de estrangulamiento, en su propia casa. La principal sospecha recae sobre su pareja, un hombre de 33 años que ya ha sido detenido. La escena del crimen, marcada por el desorden y la brutalidad, cuenta una historia silenciosa de terror y desesperación.
Este caso se suma a una estadística alarmante: tres posibles femicidios en Córdoba en tan solo cuatro días. ¿Qué falla en nuestra sociedad que permite que la violencia machista siga cobrando vidas a este ritmo? ¿Cómo podemos detener esta espiral de horror?
Pero detrás de las frías estadísticas, hay rostros, nombres, sueños rotos. Detrás de cada número, una vida arrebatada. La víctima de Unquillo se une a una lista interminable de mujeres asesinadas por el simple hecho de ser mujeres, mujeres que confiaron, amaron y soñaron, pero que encontraron la muerte a manos de quienes decían protegerlas.
“No eran solo números, eran vidas. Madres, hijas, amigas… mujeres con sueños y esperanzas que fueron brutalmente truncados. No podemos permitir que sus muertes queden impunes.”
Río Ceballos y La Granja: Un patrón de horror
Días antes del crimen en Unquillo, Río Ceballos y La Granja fueron escenario de dos nuevos femicidios, perpetrados por las parejas de las víctimas. En Río Ceballos, Walter del Pilar Bogado (30) asesinó a Valeria Laviani (50) e intentó encubrir el crimen simulando un ataque de epilepsia. En La Granja, Porfilo Romero (57) asesinó a Verónica Torres Zormam (29) antes de quitarse la vida.
Estos crímenes, unidos por un macabro patrón de violencia y desesperación, nos recuerdan que la violencia de género no es un problema aislado, sino un fenómeno estructural profundamente arraigado en nuestra sociedad. Una cultura machista que legitima el control y la dominación sobre las mujeres, considerándolas objetos de su propiedad.
La falta de denuncias previas en el caso de La Granja no debe engañarnos. La violencia de género es un delito silenciado por el miedo y la vergüenza. Muchas mujeres viven presas del terror, hasta que la situación se vuelve insostenible y la tragedia es inevitable. Es imperativo crear espacios seguros donde las mujeres puedan alzar la voz, denunciar y recibir el apoyo que necesitan para romper el círculo de la violencia.
Muerte bajo custodia policial: ¿negligencia o impunidad?
La violencia contra las mujeres no se limita al ámbito privado. También se manifiesta en las instituciones, en el accionar policial y judicial. La muerte de una joven de 23 años en un móvil de la Policía Federal en Córdoba, tras un operativo antidrogas en el Aeropuerto Internacional, ha generado una ola de interrogantes y sospechas.
¿Qué sucedió realmente dentro de ese móvil policial? ¿Recibió la joven la atención médica necesaria? ¿Se respetaron sus derechos como detenida? ¿Qué sustancias había consumido antes de su detención? La autopsia será crucial para esclarecer las causas de la muerte, pero es igualmente importante que se investigue a fondo el accionar policial.
No podemos permitir que la muerte de esta joven quede impune. No podemos tolerar que las fuerzas de seguridad actúen con impunidad, vulnerando los derechos de las personas y poniendo en riesgo sus vidas. Este caso, que se suma a otros episodios de violencia institucional en Córdoba, nos obliga a cuestionar el rol de la policía en nuestra sociedad y su preparación para proteger a los ciudadanos.
La impunidad: el combustible de la violencia machista
La impunidad es el principal aliado de la violencia de género. Cuando los femicidas y los violentos no son castigados, cuando los casos quedan sin resolver, se envía un mensaje claro: la vida de las mujeres no importa. Se legitima la violencia y se alienta a otros a seguir el mismo camino. En Córdoba, como en el resto del país, la impunidad es una realidad alarmante.
Muchos femicidios quedan impunes, muchos violentos siguen libres, muchos casos de abuso y acoso no se denuncian por miedo a las represalias. Esta situación genera una sensación de desprotección e indefensión en las mujeres, que ven cómo sus derechos son sistemáticamente vulnerados. Es fundamental que la justicia actúe con celeridad y firmeza, que los femicidas sean juzgados y condenados con las máximas penas, que los violentos sean alejados de sus víctimas y sometidos a tratamiento psicológico.
“La justicia lenta no es justicia. Necesitamos respuestas rápidas y contundentes para que los femicidas sepan que sus crímenes no quedarán impunes.”
Un llamado a la acción: Córdoba dice basta
La violencia de género es un problema de todos y todas. Un problema que nos interpela, que nos indigna, que nos moviliza. No podemos quedarnos callados mientras las mujeres siguen siendo asesinadas, maltratadas y silenciadas. Es hora de que Córdoba se ponga de pie y diga basta.
La lucha contra la violencia de género requiere un compromiso de todos los sectores de la sociedad. Necesitamos un cambio cultural profundo que transforme las mentalidades y los comportamientos, desde la educación en las escuelas y las familias hasta la representación de las mujeres en los medios de comunicación.
- Fortalecer las redes de apoyo a las mujeres víctimas de violencia.
- Crear centros de atención integral y refugios seguros.
- Capacitar a los profesionales de la salud, la justicia y la policía.
- Promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
Pero sobre todo, es necesario que las mujeres se unan, se organicen, se empoderen y alcen la voz. Que no tengan miedo de denunciar, que no se sientan solas, que sepan que no están solas. Que sepan que hay miles de mujeres dispuestas a apoyarlas, a escucharlas, a acompañarlas en este camino hacia una vida libre de violencia.
No podemos permitir que más mujeres sean víctimas de la violencia machista. No podemos permitir que sus nombres se diluyan en el silencio cómplice de una sociedad que aún no sabe cómo protegerlas. Es hora de actuar, es hora de cambiar, es hora de construir una Córdoba libre de violencia de género.
Si sos víctima de violencia de género o conocés a alguien que lo sea, no te calles. Buscá ayuda. Llamá al 144, una línea telefónica gratuita y confidencial que funciona las 24 horas del día, los 365 días del año. No estás sola.