Córdoba, una ciudad que late al ritmo del cuarteto, se desangra por la violencia. La impunidad, como un cáncer que corroe el sistema judicial, deja a su paso vidas truncadas y familias devastadas. Hoy, dos historias convergen en un grito desesperado por justicia: el asesinato de Carlos Alberto Rizzo y el crimen de Blas Correas. Dos vidas, dos tragedias, una misma lucha contra un sistema que parece proteger a los culpables.
“Los que tenían que cuidarme de la inseguridad me lo mataron”, Soledad Laciar, madre de Blas Correas.
El escopetazo en Barrio Congreso: ¿venganza o impunidad?
La noche del 14 de enero de 2024, en las calles oscuras y silenciosas de Barrio Congreso, Carlos Alberto Rizzo, de 48 años, encontró la muerte. Carlos Gabriel “Pipo” Cuello, de 35, y Santiago Facundo Gigena, de 25, lo interceptaron con una escopeta, acusándolo de ser informante de una banda rival. Los testigos aún recuerdan los gritos, el forcejeo, el terror en los ojos de Rizzo. Pero lo más escalofriante estaba por venir.
Rizzo intentó escapar, pero la bala lo alcanzó por la espalda, destrozándole los órganos y dejándolo agonizando en el asfalto. El juicio oral ha comenzado en la Cámara 7ª del Crimen de Córdoba. Los imputados buscan atenuar su responsabilidad, mientras la fiscalía intenta sostener la acusación por homicidio calificado.
El cirujano Norberto Agüero Ramaccioni, quien atendió a Rizzo, describió las heridas como “desgarradoras”, revelando la magnitud de la violencia. Sin embargo, las cifras no pueden borrar la tragedia humana. Los testigos señalan a Cuello y Gigena como los autores del disparo, incluso jactándose del crimen. “Eso pasa por andar prestando fierros”, dijeron, según consta en la causa judicial.
El fantasma de Blas Correas: la impunidad arraigada
Si bien los contextos difieren, el caso de Blas Correas ilustra una impunidad aún más arraigada en las fuerzas de seguridad. El 6 de agosto de 2020, Blas, de tan solo 17 años, fue asesinado por la policía de Córdoba. Un control policial, una supuesta evasión, disparos por la espalda, una bala que le quitó la vida. La verdad, como quedó demostrado en la investigación, es mucho más oscura.
La investigación reveló que el arma “encontrada” en el lugar del hecho fue plantada por los propios policías. Wanda Esquivel, una de las policías imputadas, confesó que el cabo Javier Alarcón ordenó plantar el arma. Hoy, a casi cuatro años de su asesinato, la causa de Blas Correas se encuentra elevada a juicio, pero aún sin fecha de inicio. Trece policías enfrentan cargos por homicidio agravado, mientras que tres profesionales de la salud están acusados de negarles atención médica a Blas y sus amigos.
Soledad Laciar, la madre de Blas, se ha convertido en una voz incansable contra la violencia institucional. Sus palabras resuenan con fuerza: “Los que tenían que cuidarme de la inseguridad me lo mataron”. Soledad denuncia una cultura de impunidad dentro de la policía cordobesa, donde la fuerza de seguridad, en lugar de proteger a los ciudadanos, se convierte en su verdugo.
El Sistema de Impunidad y la Búsqueda de Justicia en Córdoba
Los casos de Carlos Alberto Rizzo y Blas Correas son ejemplos de una realidad que se repite en Córdoba: crímenes violentos, causas sin resolver, policías que abusan de su poder, jueces que miran para otro lado. Soledad Laciar señala al poder político como uno de los principales responsables del asesinato de su hijo. “Estoy convencida, desde el primer día. Con la cantidad de imputados que hay, por acción o por omisión, el Gobierno es responsable. Son los principales responsables”, afirma.
Pero la responsabilidad no se limita al poder político. La justicia también tiene su cuota de responsabilidad. Causas que se dilatan, pruebas que se pierden, testigos que se intimidan, todo conspira contra el esclarecimiento de la verdad. A pesar del dolor, la indignación y la frustración, la lucha por la justicia continúa en Córdoba.
Madres, padres, familiares, amigos, organizaciones sociales, todos unidos en un mismo reclamo: basta de impunidad. La valentía de Soledad Laciar es un ejemplo a seguir, convirtiendo el dolor en fuerza e inspiración para todos aquellos que creen en un mundo más justo.
Para sumarse a la lucha contra la impunidad, puedes unirte a organizaciones como Familiares de Víctimas de la Impunidad, o firmar peticiones online exigiendo justicia en casos como el de Blas Correas. Visita [enlace a organización de DDHH] para más información.