El drama previsional argentino se agudiza: abuelos que trabajaron toda su vida son hoy rehenes de la inflación y políticas mezquinas. En abril de 2025, un jubilado con el haber mínimo apenas podrá comprar alimentos esenciales, mientras la burocracia estatal dilata los pagos y los bonos se derriten ante la imparable subida de precios. La jubilación digna es un espejismo para la mayoría, una promesa rota por un sistema quebrado y un gobierno insensible.
La jubilación mínima: una condena a la indigencia
La jubilación mínima en abril será de $285.820,63. Una miseria. Con este monto, un jubilado no puede acceder a una canasta básica alimentaria, viéndose imposibilitado de comprar carne, frutas frescas o incluso medicamentos esenciales. ¿Cómo se espera que nuestros mayores vivan dignamente con estas migajas?
“Con este dinero no comemos, sobrevivimos”, relata Elena, jubilada y ex docente, reflejando la angustia diaria de miles de personas.
El bono de $70.000, lejos de ser una solución, es una burla. Congelado desde marzo de 2024, su valor se ha pulverizado. De haberse actualizado por inflación, hoy debería superar los $150.000. Este ‘parche’ indigno profundiza la brecha entre los que menos tienen y los que gozan de privilegios en el sistema previsional.
Mientras el bono permanece estancado, los jubilados de menores ingresos sufren aumentos inferiores a la inflación, erosionando aún más su poder adquisitivo. En lo que va de 2025, los haberes acumulan un aumento del 10,1%, pero el mínimo solo sube un 7,9%. Una clara injusticia que castiga a los más vulnerables.
Regímenes especiales: la obscenidad de los privilegios
Mientras la mayoría de los jubilados lucha por subsistir, existen regímenes especiales que benefician a una minoría privilegiada. Datos del Cippec revelan que estos regímenes, que representan solo el 4% de los beneficiarios, acaparan el 12% del gasto total. Docentes, trabajadores de Luz y Fuerza, miembros del Poder Judicial y diplomáticos gozan de jubilaciones de privilegio, blindadas contra la crisis.
Esta desigualdad obscena genera indignación y desconfianza en el sistema previsional. ¿Cómo podemos hablar de justicia social cuando unos pocos se llevan la parte del león, mientras miles de jubilados apenas pueden comer?
Calendario de pagos: la humillación burocrática
Como si la miseria no fuera suficiente, los jubilados deben soportar la tortura mensual del calendario de pagos de ANSES. Tener que esperar semanas para cobrar un haber que apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas es una humillación inaceptable. Esta burocracia cruel e insensible maltrata a nuestros mayores, obligándolos a peregrinar y a mendigar lo que les corresponde.
A continuación, el calendario de pagos de abril 2025. Una lista que, lejos de brindar alivio, evidencia la desidia y el abandono estatal:
Jubilaciones y pensiones que no superen los haberes mínimos:
- DNI terminados en 0: 9 de abril
- DNI terminados en 1: 10 de abril
- DNI terminados en 2: 11 de abril
- DNI terminados en 3: 14 de abril
- DNI terminados en 4: 15 de abril
- DNI terminados en 5: 15 de abril
- DNI terminados en 6: 16 de abril
- DNI terminados en 7: 21 de abril
- DNI terminados en 8: 22 de abril
- DNI terminados en 9: 23 de abril
Jubilaciones y pensiones que superen un haber mínimo:
- DNI terminados en 0 y 1: 24 de abril
- DNI terminados en 2 y 3: 25 de abril
- DNI terminados en 4 y 5: 28 de abril
- DNI terminados en 6 y 7: 29 de abril
- DNI terminados en 8 y 9: 30 de abril
¿Qué futuro les espera a nuestros jubilados?
Si no se toman medidas urgentes, el futuro de los jubilados argentinos es sombrío. La continua pérdida de poder adquisitivo, la falta de acceso a servicios básicos y la indiferencia estatal los condenan a una vejez miserable y sin esperanza. El sistema previsional está al borde del colapso, y las consecuencias serán devastadoras para toda la sociedad.
¡Basta de atropellos! Es hora de defender a nuestros abuelos
No podemos seguir tolerando este sistema previsional injusto y cruel. Es hora de levantar la voz y exigir un cambio profundo en las políticas previsionales. Necesitamos un sistema justo, equitativo y sostenible, que garantice una vejez digna para todos los que han trabajado y aportado a este país.
Como sociedad, tenemos la responsabilidad de proteger a nuestros mayores. No podemos permitir que sigan siendo víctimas de la inflación, los bonos congelados y los regímenes especiales. ¡Movilicémonos! Exijamos a nuestros representantes que tomen medidas concretas para mejorar la calidad de vida de los jubilados. No podemos seguir mirando para otro lado mientras nuestros abuelos sufren. El momento de actuar es ahora. ¡No nos quedemos callados!